CONTRAPUNTO | O |
09 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LA IDEA DEL relanzamiento de la mancomunidad de municipios de la ría de Ferrol, lanzada esta semana por los alcaldes reunidos en la Feria de Muestras, no pasa de ser un compromiso de buenas intenciones para que nada cambie. Los expertos que intervinieron recientemente en unas jornadas que la Egap organizó en la ciudad nos ofrecieron un consuelo: las 34 organizaciones mancomunadas de ayuntamientos existentes en Galicia están todas en la misma situación: mal. La alternativa de las áreas metropolitanas en la que podría encajar Ferrol, si miramos el ejemplo de A Coruña, tampoco funciona. ¿Qué hacer? Paralelamente, el Consello de Contas nos recuerda que muchos de los concellos pertenecientes a la mancomunidad ferrolana no cumplen con sus obligaciones de presentar sus presupuestos y liquidaciones como debieran. Eso, aparentemente un obstáculo menor, se convierte en una barrera infranqueable para acogerse a programas supramunicipales financiados por otros estamentos como la Diputación. La norma es clara, quien no está al día con el Consello de Contas no tiene un duro. Los municipios se han convertido en pequeños reinos de Taifas con poco interés en la supramunicipalidad. Sólo se carga al vecino con lo que molesta: la basura, las aguas negras... Pero nunca se le ceden impuestos, competencias. Ya me dirán de qué vale hablar de compartir servicios si no se permite al ente mancomunado contratar y gestionar. La solución es fácil si existiene la voluntad política necesaria. Como no la hay, la alternativa es ciertamente difícil. Poco interés debe de existir en conocer propuestas cuando a las jornadas de la Egap de hace escasas semanas no concurrió ni un edil de la comarca. La Mancomunidad está tocada.