MANCOMUNIDAD
22 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La idea de crear y poner en marcha mancomunidades es más que vieja; los cimientos de esos proyectos datan de los estertores del franquismo, con una regulación correspondiente. Se trata de poner servicios en común para más de un ayuntamiento de forma no impositiva y por mutuo acuerdo entre los municipios, de cualquier tamaño. Teóricamente existen esas áreas en A Coruña, Vigo, Santiago o Ferrol. Las dos primeras están en un proceso de parálisis permanente. En el caso herculino, hace años que no se reúnen sus representantes y, de hecho, varios de los ayuntamientos que la componen se han agrupado en torno a un consorcio, el de As Mariñas. Caso opuesto es el de Santiago, que formalizó sus estatutos hace menos de tres años -un 24 de julio de 2001- y que ha empezado a poner pilares para formalizar una gran apuesta en común en el centro de la autonomía, con municipios pujantes como Ames o Teo. El parque de bomberos, el transporte y la perrera han sido sus primeras medidas, a las que seguirá, presumiblemente, la promoción cultural. Cuentan con personal y sede propia. En Ferrol el modelo no funciona desde hace años. No se ha cumplido la promesa que hicieron los alcaldes al comenzar el presente mandato, hace doce meses. Desde entonces apenas se ha impulsado el programa de transporte financiado por la UE (distinto al que impulsa la Xunta); el parque de bomberos es una incógnita dos años después de lograr un compromiso de la Xunta; no hay gerencia, como pretendían los siete alcaldes; y apenas se han implicado en temas como la crisis del naval, cuyo compromiso solventaron con una simple carta a Solbes para pedirle una reunión.