«Se soupera o que me esperaba, non volvía nin amarrado»

FERROL

BALSA

Testimonios | Los problemas del regreso A Urbano, Gilberta, José María y Dolores, la morriña les animó a volver a Galicia tras años como emigrantes en Iberoamérica y Europa; sin embargo, el regreso les decepcionó

19 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?on cuatro memorias las que esta mañana, en el local de Acorán, vuelven al pasado más remoto para recordar sus vidas como emigrantes y a otro más inmediato para relatar lo que les deparó el regreso a Galicia. Urbano y Gilberta buscaron fortuna en Francia; Dolores cruzó el Atlántico para reunirse con su marido en Venezuela; y José María abandonó su Ferrol natal muy joven, en compañía de sus padres, con rumbo a la Argentina. Todos tienen su historia y con cada una se podría hacer una novela o una película, pero ellos prefieren centrarse en el presente. «Se soupera o que me esperaba, non volvía nin amarrado», dice tajante Urbano. Cuenta este lucense -ahora afincado en Narón- que durante sus años de obrero en Los Alpes franceses jamás le faltó de nada. «En cambio, cando volvín a Galicia ninguén me axudou a nada e se tiven traballo foi porque eu o busquei», recalca con algo de rabia contenida. Más duro incluso se muestra José María, llegado de Argentina hace apenas dos años. «Yo me siento discriminado no sólo por la administración pública, sino también por las empresas, que nunca nos tienen en cuenta la experiencia laboral que acumulamos todos estos años. Parece como si los emigrantes y los inmigrantes sólo sirviéramos para peones». Todos se quejan de la escasez de ayudas (el subsidio al emigrante retornado se eliminó hace dos años), de las dificultades para obtenerlas, de la falta de información, y, sobre todo, de la burocracia que empaña el proceso. Dolores, con más de treinta años de vida en Venezuela, resume el sentir general con una frase de lo más gráfica: «¡Este es el país de los papeles!». Y Gilberta concluye: «Aquí nos hacen muy poco caso». Sin embargo, a todos les pudo la morriña. Y por eso un buen día decidieron regresar a la tierra que dejaron. «Volvemos por una cuestión de sangre y sentimiento -aclara José María- pero lamentablemente ese apego no se tiene en cuenta».