DESDE LA GRADA | O |
17 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ACTO UNO, el esplendor sociata. No habían transcurrido ocho meses desde la aplastante victoria del PSOE en las urnas (40,8% de los votos), cuando el entonces ministro de Industria, Carlos Solchaga, presentaba a todos los españolitos su reconversión industrial. Era junio del año 83. A la larga, esa broma, acompañada de otra gracia (traslado de la Comandancia de la Flota a Rota), le ha acabado costando a Ferrol 8.000 empleos dentro de los astilleros públicos y 13.000 habitantes, ahí nada. Aquel Gobierno se ponía de faralaes, miraba al sur. Acto dos, los estertores del aznarismo. Tras un remolque propio del camarote de los hermanos Marx, se hundió el Prestige . Y, claro, aquello no se solidificó y las manchas que no iban a llegar acabaron llegando a la costa. Pero a los dos meses, en enero del 2003, el Ejecutivo popular parió el Plan Galicia. Con la promesa de devolver a Izar Fene la potestad para fabricar barcos, regresó la ilusión, vana ilusión, porque el amigo de Tony Blair se marchó sin cumplir su palabra. Adiós. Acto tres, por escribir. Ahora te toca a ti, ZP, pegarle un giro a la historia. Hazlo tranquilamente, si quieres, pero hazlo ahora. Jamás vistas chaqueta de pana ni te dejes bigote, porfa.