FRECUENCIA MODULADA | O |
29 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SON ROJOS, blancos, amarillos, negros, incluso los hay multicolores. No son pájaros pero, como éstos, en ocasiones hasta tienen alerones que les ayudan a volar bajo por las noches guiados por los sonidos, los neones y las luces de la noche. Sus rutas son estacionales y dependen de jóvenes cerebros que dirigen sus movimientos. Siempre tienen claro adónde van, pero su camino de vuelta depende de múltiples factores. Sus depredadores suelen ir enfundados en un verde que pretende hacerles invisibles, pero finalmente las presas que logran escapar de su control les delatan. Su posición se transmite rápidamente a toda la bandada. Es entonces cuando se escoge camino de vuelta alternativo. Pero en ocasiones la elección de la ruta de regreso tiene también un efecto, en este caso, literalmente autodepredador y fatídico que les conduce a la muerte. Y es que las carreteras secundarias se convierten cada fin de semana en vías de alta capacidad de vehículos conducidos por jóvenes y no tan jóvenes que pretenden librarse de los controles de alcoholemia que llevan a cabo tanto policías locales como Guardia Civil. Todo eso, unido a exceso de centímetros cúbicos, exceso de decibelios en el habitáculo y probablemente falta de atención a lo que debe ser prioritario, conduce directamente cada fin de semana a los tanatorios. En ocasiones incluso el que termina su viaje en ese lugar es el que menos se lo esperaba, porque ni siquiera había sacado billete para la fiesta. Para cuándo nos tomaremos todo esto en serio y hablaremos de que lo que está en juego no es otra cosa que vidas humanas. Depende de muchos factores, pero fundamentalmente de todos y cada uno.