A quien corresponda

JOSÉ DÍAZ DOPICO

FERROL

TRIBUNA | O |

20 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ME CUENTAN que el jueves día 12, un estudiante se dirigía a una facultad de A Coruña donde estudia. Lo hacía en su vehículo y por la autopista, en su tramo gratuito, como suele hacer siempre que los horarios -muchos de ellos puestos a capricho en las aulas-, imposibilitan viajar en el autobús que va al campus. Sale de la autopista en Fene y adelanta unos minutos en el viaje. Pero el mencionado día todo fue distinto y todavía pudo ser peor. Cuando llegó al desvío por el que tenía que salir de la autopista se encontró con un guardia civil de Tráfico que le indicó que no podía hacerlo porque la N-651 estaba cortada. Al explicarle al agente que tenía que salir aunque tuviese que esperar unos minutos, éste, sin escucharle, y sonriendo, le respondió que tenía que continuar por la autopista. El conductor no tuvo otro remedio que obedecer la orden y continuar como mínimo hasta el peaje de Cabanas, y allí intentar convencer al cobrador del peaje de que no llevaba dinero encima, lo que había comprobado antes de llegar. Pero la suerte quiso que al mirar hacia la bandeja del coche, debajo de unos papeles, asomaban unas monedas y comprobó que había las suficientes para continuar hasta A Coruña. De vuelta en su domicilio llamó a Audasa y preguntó lo que sucedería en caso de no llevar dinero. ¡Reclame usted a Tráfico! O lo que es lo mismo: «Al maestro armero», añado yo. El joven podría haberse quedado sin asistir a un examen por negligencia de las gentes a las que corresponda dar solución al problema. Responsabilidad y falta de previsión que se viene echando en falta en este país.