Crónica | Jornada de movilización en los astilleros Los trabajadores no quieren «vacacións pagadas» y por ello exigen garantías de ocupación en una manifestación que discurrió de forma pacífica
05 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?in rastro de una nube en el cielo y temperaturas primaverales en pleno 5 de febrero. La climatología equipara las dos esquinas del mapa, la ría de Ferrol y la bahía de Cádiz. Pero la temperatura sindical no puede compararse. Lejos de los últimos enfrentamientos ente la policía y los trabajadores de los astilleros gaditanos, la plantilla de la antigua Astano inicia su jornada de movilización con una ágil marcha por el puente de As Pías, que terminará en la rotonda de González Llanos, curiosamente ante la estatua del fundador de Astano. Son cerca de las diez de la mañana, y pocos minutos después llegan al lugar los operarios de Izar Ferrol. Todos inician una manifestación común, más silenciosa que en ocasiones anteriores y sólo animada por los eslóganes sindicales en defensa del sector y algún que otro petardo. Como el que estalló -y abrió una brecha- en la puerta del edificio de usos múltiples de la Xunta. Las casi 4.000 personas que han acudido a la llamada sindical para pedir carga de trabajo para los astilleros se agolpan despacio en la plaza de Armas, sin tensión, incluso con cierta desidia. La entrada en el Concello se produce pausadamente, y sólo aumenta el tono en la entrevista con el alcalde, Juan Juncal, a quien los sindicalistas han venido a visitar varias veces en los últimos meses. Mientras el regidor se compromete a gestionar el desbloqueo de la negociación colectiva -cuando acabó el encuentro trasladó sus preocupaciones al presidente de la SEPI-, un grupo de manifestantes protagoniza un altercado con el teniente de alcalde Juan Fernández, al que agreden en su despacho. Fue el único incidente grave en una jornada que discurrió de forma pacífica. Aquí nadie se bate con las fuerzas del orden, no hay tirachinas ni batallas campales. Los trabajadores no quieren que nada distorsione su mensaje: «Non queremos vacacións pagadas, só traballar».