Reportaje | Fallos de construcción en un edificio de Piñeiros Varias familias de Piñeiros se empeñaron para comprar un piso nuevo; pronto empezaron los problemas: los fallos en el tejado provocan enormes filtraciones
03 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?reinta y seis familias de Narón decidieron, hace dos años, empeñarse para comprar un piso nuevo. Se mudaron a un bloque recién construido en Piñeiros, pero pronto vieron cómo la ilusión por estrenar casa se convertía en una especie de pesadilla. Los fallos de construcción del tejado provocan desde el principio filtraciones de agua. El resultado es que al menos en tres pisos los propietarios tienen que desperdigar cubos por la vivienda, para recoger el agua que cae del tejado. Pero no son sólo ésas las viviendas con problemas. En todo el edificio se han detectado fallos, como grietas, ventanas mal escuadradas, persianas que se salen de sus guías, sanitarios que pierden agua, plazas de garaje demasiado pequeñas, etcétera. El matrimonio formado por Dolores Sanjuán y Francisco Fandiño, vendedora en paro ella, empleado del sector textil él, vive en uno de los pisos con goteras, un dúplex de 54.000 euros. Se mudaron en el verano del 2001, recién casados. Era una época de muchos planes de futuro. Sin hijos Todo está ahora en suspenso, explican. Ni siquiera pueden tener hijos porque las habitaciones en las que tendrían que dormir están tomadas por los cubos que recogen goteras y los plásticos extendidos sobre el suelo para evitar que el parqué se pudra. Y el dormitorio del matrimonio se utiliza sólo parcialmente; han tenido que quitar la ropa del armario porque se les estropeaba. Dolores explica que los problemas comenzaron durante la luna de miel. «Mientras nosotros hacíamos un crucero, mis padres tuvieron que venir con los cubos, porque llovía dentro». Pagan 300 euros mensuales de hipoteca y 155 euros de contribución. Una situación parecida se vive en el piso contiguo, donde que ocupa Juani Soutullo con su esposo (para poco en casa, es marino) y sus dos hijos. Juani explica que la niña es la que más sufre la situación: «Mi hija tiene pesadillas, se despierta por la noche asustada porque sueña que está lloviendo dentro de nuestra casa». Ha tenido que verla un médico. Los vecinos llevaron el caso al juzgado y consiguieron una sentencia favorable, que obligaba al constructor, al aparejador y al arquitecto a reparar los daños. El juez incluso dio 60 días de plazo para que arreglasen el tejado, lo más grave, pero no se hizo. También han acudido a la Xunta y al Concello, pero no consiguieron nada. Fuentes próximas al constructor explicaron que éste quiso arreglar la cubierta antes del juicio, pero los vecinos se opusieron, «porque entonces la demanda perdía peso». Dolores Sanjuán lo niega. Dice que la forma de hacer las reparaciones «no era seria». Pasado el juicio, constructor, aparejador y arquitecto no cumplieron el auto del juez que les obligaba a hacer la obra «porque no hubo acuerdo sobre cómo acometerla». Ahora piden a los vecinos que fijen una cantidad, la que crean adecuada. «Les damos el dinero y que lo arreglen ellos», indicó el portavoz, que calificó de «abusivas» todas las demás declaraciones y afirmó que los pisos se vendieron muy baratos.