«Tardo 10 minutos en calentar un vaso de leche en el microondas»

Eva Díaz FERROL

FERROL

En directo | La vida diaria con poca corriente

28 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?l hilillo de luz que reciben los vecinos de O Val en sus casas les ha cambiado la vida. Puede que hace treinta años resultase suficiente la tensión eléctrica que les proporcionaba Fenosa, pero en la era de la tecnología no es suficiente. Teresa Freire vive en el lugar de Quintá, uno de los más afectados. Ha renunciado a los tubos de neón porque se encendían y apagaban «como en una discoteca». Pero no estamos en una sala de fiestas, sino en la cocina de Teresa, donde se tarda el doble de tiempo del habitual en cocinar en la vitrocerámica, porque «no tira». «Y tardo diez minutos en calentar un vaso de leche en el microondas», dice, cuando todos sabemos que esa matutina operación dura normalmente 30 segundos, un minuto para los que quieren un desayuno humeante. Pero los problemas de Teresa no se reducen a una pérdida de tiempo. En un año se le han estropeado cuatro electrodomésticos: un televisor, la pantalla de un ordenador, un frigorífico y un microondas. Los técnicos le aseguraron que las averías estaban motivadas por la falta de suministro. Y su hijo ha tenido que comprar una impresora de mala calidad para poder usarla, porque la buena no funciona, la electricidad no llega. En casa de Teresa pagan unos 120 euros a Fenosa casa dos meses, en invierno. «Me cobran por 220 voltios de tensión, entonces, ¿por qué me dan 160?», se queja. También se lamenta Fina, que tiene un supermercado en O Val, pero a media mañana y a las cuatro de la tarde («a la hora en que dan las novelas en la tele») la cortadora de fiambre y la picadora de carne apenas funcionan. La telenovela también hace sufrir a una vecina de edad avanzada que no puede seguir toda la intriga porque a veces el televisor se le apaga... En O Val, la realidad parece superior a la ficción.