Los alcaldes de la comarca incumplen su objetivo de reactivar la Mancomunidade
FERROL
Tras el cambio de gobierno de hace cinco meses no se ha presentado ningún nuevo proyecto en el organismo El ente ni siquiera ha designado al gerente que prometió contratar
03 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La Mancomunidade de Municipios de Ferrolterra sigue estancada apenas cinco meses después de que se constituyera el nuevo gobierno y los siete alcaldes -cuatro repiten, tres nuevos- se comprometieran en junio a relanzar un organismo que durante el último lustro apenas había avanzado y que sigue adoleciendo de los mismos problemas. ¿Sirve para algo? ¿Se están proponiendo nuevas iniciativas? La calle dice que actualmente no pero demanda que se compartan servicios para abaratar costes. El barómetro de verano de Sondaxe concluía de forma abrumadora que el 72% de la población (de todas las edades y afinidades políticas) debían compartir servicios con la propia Mancomunidade como eje. Pero en los últimos cinco meses no ha habido propuestas nuevas ante una comisión que se reúne una vez al mes y que apenas ha avanzado en el plan de transporte colectivo y en el parque de bomberos, herencia ambos proyectos de las anteriores corporaciones. Sobre el papel, nada nuevo. Del primero ya se sabe qué consultora se encargará de preparar los informes. Para eso han tenido que transcurrir nueve meses desde que se supo que Ferrolterra participaría en el programa de transporte Interreg. Del segundo plan se aguarda respuesta de Xustiza después de una entrevista con el conselleiro Xesús Palmou a finales de agosto. Por el momento, el Gobierno gallego sólo ha remitido un protocolo de actuación en un año y medio. Mientras, por el camino se han quedado propuestas. En el aire sigue, además, la contratación de un gerente para agilizar el funcionamiento excesivamente burocrático del organismo (actualmente se sirve de funcionarios municipales). Las heridas No es la primera vez que la Mancomunidade adolece de falta de iniciativas. Las heridas arrancan desde hace una década, con la fallida planta de compostaje en Ferrol que supuso una quiebra y el comienzo de los recelos de los municipios de la ría con la capital de comarca. Además, dejaba al alcalde de Ferrol en el brete de tener que representar a los intereses de la Mancomunidade en contra de los de su propio municipio.