Los diputados socialistas gallegos presentaron ayer en el Congreso una proposición no de ley que exige la finalización en un año de la obra de saneamiento y depuración de la ría ferrolana, cuya ejecución aún no ha comenzado. Analizada desde un punto de vista técnico, dicha solicitud, sin embargo, resulta inviable de atender. El estudio realizado por la consultora privada Saitec a petición del Ministerio de Medio Ambiente cifra en 33 meses el tiempo necesario para excavar un túnel canalizador de aguas residuales entre la zona de A Cabana y el cabo Prioriño. Y esa es sólo una de las cuatro intervenciones que componen la iniciativa medioambiental a la que aluden los parlamentarios. Para construir la planta de bombeo en la ensenada de A Malata se precisan 24 meses; para la estación de depuración, 30; y para el emisario que verterá los líquidos tratados a mar abierto, ni se sabe, pues aún no se ha elaborado el anteproyecto. Una supuesta torre En la parte expositiva de motivos, el informe de los progresistas menciona el levantamiento de «una torre de bombeo de 12 metros» en A Cabana y se refiere a esta edificación como una «agresión al medio». La supuesta torre se trata en realidad de un inmueble vanguardista con planta de 32 por 35 metros y altura máxima de 11,6, equivalente a la de un bloque de cuatro pisos. Parte de sus fachadas se realizará en cristal color ocre y el resto se revestirá de chapa de cobre verdosa. Cargan los socialistas en su escrito contra el retraso en el inicio de las obras. Señalan 1996, cuando el Partido Popular accedió al Gobierno central, como punto de partida en la tramitación. No obstante, olvidan apuntar que el saneamiento y depuración de Ferrol se encontraba en fase de estudio desde cinco años antes, cuando Felipe González (PSOE) presidía el Ejecutivo español. Buque anticontaminación Asimismo, demandan la redacción urgente de un plan integral de limpieza y regeneración para los fondos de la ría, al objeto de facilitar «su recuperación productiva y como espacio de esparcimiento», aducen. Los progresistas cierran su batería de peticiones al Gobierno solicitándole que adquiera un buque anticontaminación y ponga su base en la ciudad naval o bien en Ares, zonas a las que prestaría servicio.