Reportaje | Felipe López ya está de vuelta en Ferrol Se mueve ante las cámaras con la misma facilidad que antes hacía bajo el agua, una nueva estrella catódica de Ferrol que volvió para encontrarse con familia y amigos
11 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Con unos veintitantos -más cerca de los veinti que de los tantos-, un nombre común y un apellido nada singular, Felipe López cultivó sus argumentos para triunfar en el deporte pero al final ha resultado más conocido por sus escarceos por el mundo rosa que por sus brazadas en una piscina. En Ferrol tenía una historia antes y ahora y dicen quienes lo conocen -y los que lo espontáneamente tratan ahora-que la fama, esa súbita fama, apenas le ha cambiado. «Me pillas en San Felipe, luego me voy para Canido... no sé... acabaré en Caranza», dice al otro lado del teléfono cuando alguien quiere quedar con él. Luce un color envidiable, sin ojeras, gafas de sol de diseño, pantalones vaqueros con imagen de desgaste. Pronuncia una retahíla de barrios de la ciudad por los que discurrió su primer día, el día d , el de volver a casa, el héroe, con padres, amigos... «Caranza, mi barrio, es una familia», remata orgulloso. Lo piensa un poco más: «La verdad es que Ferrol es como una gran familia». Apelación al terruño que algún malpensado intuiría, cuando menos, oportunista. Error. «¿Qué te voy a decir? Tengo a mi gente, mis sitios...», comenta mientras atiende más de un rostro conocido. No se harta de hacerlo. No deja de hacerlo. Una de esas caras, satisfecha, le espeta: -¡Qué moreno estás! Debe ser de eso de la isla. -Como el sol de Ferrol no hay nada. El aprecio Nuevo ejercicio de aprecio a la tierra. «La gente me da todo su cariño y yo estoy más que agradecido», dice. No es para menos después de la oleada de apoyos -por teléfono, mensaje de móvil y alguna pancarta intencionada- que se extendió por todo el barrio de Caranza cuando La isla de los famosos alcanzaba su recta final. Al final, el chico de barrio se llevó el gato al agua y una suculenta recompensa económica por perder unos cuantos kilos y terminar reconociendo que aquella había sido una experiencia muy dura. ¿Qué será de su futuro? Comienza a planearlo desde Ferrol pero lo aplicará lejos, en Madrid, previsiblemente: «Con el dinero del concurso montaré una pequeña clínica de masajes; el resto, para mi familia o algún caprichito ». Eso será lo más inmediato, pero no oculta que lo suyo es la televisión: «Me encantaría, es uno de mis deseos». Más difícil será verle de nuevo como nadador, la actividad que le hizo célebre en la ciudad tras vencer en varios campeonatos con el Club Natación Marina. «En la vida siempre tienes fases para todo», explica. Por lo quer no pasa, dice, es por las revistas del corazón; recela de su vida privada. Por las playas No dejará de lado el agua durante la semana que pasará en el terruño. Aguarda Doniños, la playa en la que pasó los veranos de su infancia. También San Felipe, otro lugar al que tiene un especial aprecio. «Hombre, más que lugares yo te diría que le doy más importancia a los amigos que a los sitios». No le faltará compañía hasta que regrese a la capital. En apenas unas horas visitó a decenas de amigos repartidos por toda la ciudad. Las mismas preguntas, las mismas inquietudes y las mismas curiosidades sobre el cuore . Pero, antes que volver a las brazadas sobre el mar, relax. «No tengo plan especial alguno; sólo descansar». Después de regresar a Madrid -«un sitio en el que también me siento cómodo», añade-, salvo sorpresa mayúscula (suspensión de fiestas) tendrá una nueva oportunidad de visitar Ferrol. Lo hará a comienzos de agosto, con un pregón sobre el que se hay incógnitas y expectación. «No estoy presionado; es más, es un orgullo», completa.