«Como no nos ayuden más, esto se acaba el año que viene»

FERROL

En directo Los veteranos de las labores ornamentales del Corpus advierten sobre el futuro: necesitan más dinero para sufragar los gastos previos... y un relevo generacional

19 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Ares, ayer, cinco de la tarde: cae un sol plomizo que sofoca hasta a las lagartijas. El paseo y la playa ofrecen una imagen de postal de agosto, de bañador, crema bronceadora y a remojo hasta que caiga el sol. A cien pasos de allí, en la calle Real, que el domingo hay que alfombrar de verde y flores como es tradición, dos hombres aguantan estoicos metidos en sus monos de trabajo, cortan el tráfico y toman medidas para trazar dibujos sobre el asfalto. Y otros cien metros más allá, cerca de la iglesia, labora con la materia prima media docena de mujeres al fresco de una casa de piedra, con las ventanas cerradas para que no entren los calores, que agobian a las entusiastas trabajadoras y marchitan las flores de colores. «Aún nos queda coger la hortensia y comprar claveles...». El corrillo recibe a los mirones de buen grado, aunque bromean: «Aquí lo que hace falta es mano de obra». Hacen recuento para tener a punto los ingredientes del tramo que les toca de la alfombra floral. «El nuestro es el más lucido», asegura orgullosa Lina. Prepara el mirto, la tuya y el pino en compañía de Juana, Mari Luz, María Eugenia, Teresa, Teruca... Más las que están fuera, con la labor más dura, recogiendo flor silvestre a treinta grados. En total, catorce mujeres, de sexagenarias hacia arriba la mayoría -«los jóvenes no se animan»-, que comentan con la sabiduría de la experiencia las flores que utilizan y los colores que obtendrán con cada una. ¿Y las ayudas? Les acompañan un par de hombres, que reconducen la conversación a otro terreno. «Aquí no se está hablando de lo más importante», masculla uno de ellos. Y todos le miran a la espera de que concluya la frase. «Las ayudas. La Xunta no nos ayuda para nada». El tema, al parecer, es la madre del cordero, porque enseguida enerva a la concurrencia: «Es verdad. En Ponteareas les dan buena parte de la flor». También hay un mensaje para la hostelería local. «El día de Corpus llenan las cajas, hacen más dinero que en las fiestas. ¿Y en qué nos ayudan? Nada. Cero». De este pequeño ajuste de cuentas verbal no se libra el Concello: hay que pedir a la Xunta el reconocimiento de la celebración como fiesta de interés turístico; eso lo hace todo más fácil y atrae más subvenciones. «Ya, pero, ¿quién tiene que hacer eso? ¿También nosotros?». Viajes y compras Al final, el problema es el de siempre: hace falta más dinero. Hay un presupuesto de la asociación organizadora, un millón y medio justito, que no da mucho de sí. ¿Realmente pierden dinero? «Claro. Todos perdemos. En los viajes al monte, en las flores que se compran... Mañana tenemos que comprar, sólo para nuestro tramo, 17.000 claveles». ¿Pues por qué lo hacen? «Esto es impagable», dice, señalando a las mujeres, un ex de la asociación y organizador de tareas en jornadas previas al gran día. Pero continúa: «Como esto no se mueva y no nos ayuden más, el año que viene se termina». Las compañeras restan dramatismo a sus palabras: «Venga, hombre, que llevas quince años diciendo lo mismo». Pero él replica con tozudez: «En serio, este año, como El Litri: me corto la coleta».