CONTRAPUNTO | O |
19 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EL MÉDICO Carlos Piñeiro prepara un informe sobre el amianto en Ferrol para el que no dispone de los apoyos necesarios. Por ello es tan importante completar el estudio epidemiológico iniciado el pasado año con el examen neumológico de cientos de antiguos trabajadores de los astilleros de la ría, principalmente de la antigua Bazán. Existe una generación de bazanistas que estuvo expuesta, durante años, a la contaminación del asbesto cuyas reivindicaciones continúan a la espera de una solución. Han conseguido que España adelante la prohibición definitiva del uso de este material aislante, pero ahora queda el problema del amianto instalado y de las personas contaminadas. Media Europa (Francia, Gran Bretaña, Suecia...) han puesto en marcha, hace décadas, amplísimos programas de prevención y tratamiento pero España (con Portugal y Grecia) sigue a la cola. Los sindicatos, como en la mayoría de los casos en que se trata de personas jubiladas, toman el asunto con mano pusilánime. Los jueces, a la espera de un pronunciamiento del Tribunal Supremo, tampoco quieren tomar el toro por los cuerpos. Si el Congreso y el Gobierno no lo hacen, evidentemente, la asbestosis en su conjunto no puede ser -sólo- una patata caliente a la que deban poner arreglo los juzgados. Mientras tanto, el goteo de juicios por demandas de los afectados, que sufren ahora las consecuencias de su trabajo en buques cargados de amianto, continuará durante lustros, si antes no se ponen en marcha los programas europeos. Ferrol, proporcionalmente a su población, es una de las zonas industriales del país más afectada. Importantísimos intereses frenan soluciones a largo plazo, pero la demora la pagarán nuevos enfermos y los costos, a la postre, serán inmensos.