La pérdida de población de los doce últimos meses apenas se ha traducido un reducción de los residuos que se vierten en los contenedores de Ferrol durante el último año. Según se desprende del balance anual de recogida de basuras, el contenido apenas menguó: un 2% entre los años 2001 y el 2002. Esa misma circunstancia, la del pequeño descenso, se contempla también desde el lado positivo si se toma en cuenta que fue durante ese 2002 cuando se pusieron en funcionamiento las principales políticas para el reciclaje y el aprovechamiento de los residuos orgánicos -los restos de comida- impulsadas desde los gobierno local y autonómico. Las propuestas Así, a comienzos del 2002 se implantaron en los primeros contenedores amarillos para plásticos y latas, con la selección previa de residuos y el presumible descenso de la contaminación. Sin embargo, la principal tarea en materia medioambiental se dio en la zona rural, con el proyecto de autocompostaje en diez hogares del municipio. La buena acogida de esa primera iniciativa -que aún se sigue desarrollando en las viviendas, con la creación de abono para uso doméstico- hace que el Concello se plantee ampliarla a más parroquias y alguna comunidad de vecinos de la zona urbana. El plan aún está en estudio y dependerá del presupuesto municipal, ahora prorrogado. También de las municipales, a la vuelta de la esquina.