Casi cuatro meses de parón forzoso se hacen largos para hombres acostumbrados a dar el callo en un barco. Los marineros han recuperado la rutina
18 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?an vuelto las noches en vela para los marineros de Cedeira. A las dos de la mañana, cuando el mundo duerme, ellos se hacen a la mar en busca de los bancos de merluza. Cuando el amanecer aún no asoma por el horizonte «largas o aparello e durmes», esperan a que la volanta arrastre los mejores ejemplares y cuatros horas después tiran de la red. La villa ha recuperado esta rutina después de casi cuatro meses de parón forzoso a causa de los vertidos de fuel. Ayer fue día de intensa actividad en tierra. Las tripulaciones de la decena de volanteros, los barcos más voluminosos que componen la flota cedeiresa, se preparaban para la primera noche de trabajo. Los buques quedaron relucientes; y los aparejos, listos para la pesca.Guillermo Bellón, patrón del volantero Novo Luán, apuraba las últimas horas de la tarde para llenar los depósitos con siete mil litros de gasóleo, que le permitarán tirar durante un mes sin repostar. «Sí, a verdade é que xa nos tardaba traballar», confiesa, y eso que son sus primeras grandes vacaciones desde enero de 1992. Lamenta, eso sí, que los hayan avisado casi de un día para otro (el sábado se enteraron de que se levantaba la veda más de allá de las seis millas) y justo ahora, cuando se acaba la mejor temporada del año para la volanta: febrero y marzo. «Pois mira, outro ano calquera a estas alturas sacaríamos brutos uns quince ou dezaseis millóns de pesetas», explica Bellón. El compás José Antonio González, patrón de otro volantero, el Brual, estaba ocupado con el compás, así se llama la brújula que llevan los barcos. Después de dos años en funcionamiento, el aparato precisa un reajuste -«os imáns se descompensan», aclara- y en eso andaba. Sin embargo, como él, otros tres patrones aguardaban por un ingeniero llegado de Cariño, al parecer el único de la comarca que sabe de estas cosas. Entre inspección e inspección, González comenta que el regreso al trabajo ha resultado algo precipitado por el poco tiempo que han tenido para prepararse. Pero, dice, «eu dende logo prefiro traballar que estar na casa». Aunque, añade, «estas vacacións tampouco me fixeron mal despois de trinta anos, ¿non?».Los volanteros zarparon esta noche pasada y regresan esta mañana. Habitualmente navegan entre dos y cinco días pero la falta de hielo (la fábrica necesita más tiempo para producir más) los ha obligado a adelantar el retorno.