Comenzó la obra en el 2001, estuvo lista casi 12 meses después pero sigue sin abrirse la perrera municipal, a falta sólo de una conexión eléctrica
17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La perrera municipal de Mougá nació a mediados del actual mandato y es una incógnita que entre en funcionamiento antes de que remate. La construcción de esta instalación está finalizada desde antes del pasado verano -las obras se ejecutaron inicialmente a muy buen ritmo- pero no se atisba cuándo entrará en funcionamiento. ¿Será antes del próximo mes de julio? «Seguro, a intención é que para o verán estea en funcionamento», dice el edil de Urbanismo, Xosé Lastra. Ha pasado por más de un escollo el proyecto. La Mancomunidade amenazó con paralizar las obras por estar dónde están, en Mougá, en su terreno, pero se quedó en eso, en amenaza. Su emplazamiento no era gratuito (junto al antiguo vertedero, ahora sellado) pero le ha acarreado más problemas. Ahora que se han suavizado las tensiones en el organismo supramunicipal -se soluciona la polémica planta de compostaje- se presupone ya la recta final de la perrera. Se llegó a anunciar su puesta en marcha para finales del 2001 o comienzos del ejercicio posterior. Ni una ni otra fecha se cumplieron. Para que los perros abandonados en Ferrol acaben allí y no en una clínica veterinaria -como ocurre en la actualidad- sólo falta que se conecte una línea de electricidad. Problema: cruzaba los terrenos de la Mancomunidade. El gobierno local estaba en un brete (forma parte de ese organismo) pero ahora ya hay un acuerdo para llevar ese tendido y un transformador. En esos casi veinticuatro meses desde que comenzaron los trabajos se ha gestado, además, otra línea problemática: la política. El PP acusaba la semana pasada al Concello de realizar un nuevo pliego para la adjudicación del servicio de la perrera, cuando ya había uno inicial. La intención de la coalición BNG-PSOE (en minoría) es sacar ese concurso y la adjudicación a una empresa antes de las elecciones municipales. El trámite requiere pasar antes por un pleno de 16 (oposición) contra 9 (gobierno), donde se podría tumbar el proyecto y demorar aún más la puesta en funcionamiento de la perrera.