Pese al inicial temor al caos, treinta días después de los cambios viarios sólo se produjeron dos accidentes en la plaza, una mediasimilar a la de los meses previos La transformación paulatina de la plaza de España hasta alcanzar su reforma definitiva contará con cinco fases de ejecución que la ciudadanía resume en dos: el inicio de las obras y el traslado de la estatua de Franco. Entre ambos hechos (el primero, a mediados de mayo, el segundo, cuando arrancaba el mes de julio) el Concello modificó por primera vez el tránsito circulatorio en la zona que era principal acceso viario al centro de la ciudad y en vísperas de que comenzase la temporada estival, cuando llegan a la ciudad un mayor número de visitantes. Para evitar cualquier imprevisto, el departamento de Tráfico dispuso -en la plaza y las avenidas colindantes- a cuarenta agentes durante tiempo ilimitado. El cambio efectivo se produjo durante un domingo, el 16 de junio, con una reducción de ocho a cuatro carriles y el edificio Hollywood cumpliendo las funciones de gran rotonda para entrar y salir. Aún no funcionaban los semáforos y se temió por una caos circulatorio. Los cambios alteraron también los sentidos de media docena de calles en A Magdalena, con el consiguiente trastorno para los conductores más veteranos en la ciudad. Reducción El dispositivo inicial se mantuvo durante apenas dos semanas, el tiempo en que una mayoría de vecinos tardó en se adecuarse a la nueva situación del tráfico y terminó por abandonar la plaza como puerta de entrada a la ciudad. El número de vehículos se reducía paulatinamente (35.000 se contaban inicialmente) acompañado por una reducción de agentes que llegó a un único hombre a comienzos de agosto. Hasta un 20% menos de conductores optaban por este acceso para llegar a los barrios históricos. La avenida de Esteiro absorbía la mayor parte de esos vehículos (diariamente, hasta 4.000 más) y el Concello zanjaba satisfactoriamente la primera fase de cierre parcial del emblemático lugar. La circulación durante ese mes de descanso sólo era más intensa en las vías de acceso a las playas. La teoría que apuntaba a la normalidad tuvo su traslado también en cifras. Apenas se registraron accidentes ni en la plaza ni en las calles adyacentes durante los meses siguientes. Dos en julio. «Se circula con más atención, antes la gente iba casi de memoria»,concluían desde la Policía Local. Ahora toca otra vez.