Implicar a toda la sociedad en la defensa del ecosistema

R. Loureiro FERROL

FERROL

KOPA

La sociedad experimenta un profundo cambio con respecto al medio ambiente, subrayan los expertos: la naturaleza ya se ve, por fin, como un patrimonio común

07 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La masiva respuesta ciudadana ante la catástrofe provocada por la marea negra del Prestige evidencia, en opinión de los especialistas, que la sociedad está experimentando un profundo cambio que, hasta hace muy poco, era impensable. El medio ambiente ya se ve como un patrimonio de todos, como un tesoro que tenemos la obligación de legar a las generaciones futuras. La Voz, en el marco de los debates patrocinados por la Consellería de Industria, reunió a tres expertos en la materia para que expusiesen sus opiniones en un encuentro dirigido a generar propuestas asumibles desde muy distintos sectores sociales. En el intercambio de propuestas, cuya primera parte fue transmitida en directo en el marco del programa El altavoz , que dirige y presenta Luis Llera, quedó patente la demanda de que éste es el momento de dar un paso más. Un nuevo escenario Celina Portela, portavoz de Sufrider Foundation; Xoán Luís Ferreira, integrante de la Sociedade Galega de Historia Natural, y el profesor Xosé Reboiras, director del colegio La Salle, coincidieron al afirmar que éste es el momento de «implicar a toda la sociedad en la defensa del ecosistema». El escenario ha cambiado, apuntaron. Y cuando está claro que Galicia está inmersa en un proceso de transformación en el que el patrimonio colectivo -el paisaje, el medio natural, la historia, las tradiciones, el idioma...- ya comienza a verse como una propiedad de todos, antes que como «unha terra sen dono que xa coidarán as institucións», hay que crear cauces para que la sociedad, en pleno, participe en la defensa de la naturaleza. Para ello -añadieron- es importante recordar a todos los grupos de población que un ecosistema cuidado también es una fuente de recursos: el turismo de calidad no quiere costas destrozadas por el feísmo urbanístico , ni colchones tirados al borde de la carretera, ni ríos enterrados bajo el asfalto para el deleite de las ratas, ni bloques de viviendas levantados donde las aves migratorias encontraban, cada año, un lugar para descansar. «O compromiso de toda a sociedade evitará que, de volverse a producir unha catástrofe coma o do Prestige, non nos atopemos de novo sen medios para combatela por culpa da ineptitude dos gobernos», decía Xoán Luis Ferreiro, mientras Xosé Reboiras apoyaba sus palabras y añadía que una vez más ha quedado claro que la verdadera fuerza de una sociedad está en sus ciudadanos. Y Celina Portela miraba con esperanza el movimiento de solidaridad surgido a raíz de la catástrofe del Prestige , y se pregunta si el poder político comenzará a reflexionar o si, una vez más, irá por detrás de la sociedad. Carencias incomprensibles Tomando como ejemplo la situación en la que se encuentra la ría ferrolana, Reboiras recordó que, por incomprensible que parezca, continúa sin depuradora, y Ferreiro añadió que a la multiplicación de todo tipo de vertidos se unen agresiones como «os recheos constantes». Todos los ponentes coincidieron en que «a industrialización non debe ser inimiga de ecosistema», y recalcaron que el medio ambiente «tamén crea postos de traballo».