Alfonso Rojo reivindicó ayer en Narón un nuevo periodismo que se limite a narrar lo que ocurre; además el popular reportero calificó las marea negra de «catástrofe»
05 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La primera víctima Ése era el título de la conferencia que el reportero Alfonso Rojo pronunció ayer en el auditorio de Narón. «La primera víctima -declaró a este diario instantes antes de iniciar la charla- estos días es Galicia». Calificó de «catastróficas» las consecuencias de la marea negra provocada por el Prestige, que se ha producido, agregó, por una mezcla de «fatalidad, falta de preparción y errores en cadena». Rojo entiende que el Gobierno central es «prisionero de su propio error al no ver la magnitud de la tragedia». El popular corresponsal de guerra criticó el periodismo que, a su juicio, se hace hoy en España, «dador de certificados de buena conducta y dedicado a poner y quitar gobiernos o concejales». Reivindica, frente a eso, un periodismo que se dedique «a contar lo que pasa». Destacó también la gran dificultad que encuentra un corresponsal enviado a países en guerra o que padecen hambrunas para transmitir el sufrimiento de su población a unos lectores que «pasan frío el día que se olvidan la chaqueta y para quienes el hambre es el aleteo que se siente en el estómago a la una y cuarto, cuando estás esperando el aperitivo». Los músicos del Tercio y los niños El Auditorio naronés, donde disertó Rojo por la noche, acogió durante la mañana un peculiar concierto de la banda del Tercio Norte. Los músicos de la Marina, actuaron ante un público infantil: el formado por los alumnos del colegio de infantil y primaria de A Solaina. Los jueves, teatro En el Centro Cultural Torrente Ballester se desarrolló anoche una nueva edición de los Xoves Teatrais. Esta vez, la compañía Los Ulen escenificó una obra -Bar de lágrimas- que narra la historia de los dueños y los clientes de una humilde cantina. Ferrol ya respira ambiente de Navidad En las calles de Ferrol luce desde ayer el alumbrado de Navidad. Ahora sí que se puede decir que se avecinan las fiestas más entrañables del año. Hay otro síntoma: Las calles y las tiendas están ya repletas de compradores que buscan regalos para sus seres queridos.