«La exageración del protocolo lleva al ridículo»

M. J. Rico FERROL

FERROL

El protocolo es más que saber estar y colocar a cada cual en su sitio. Es una ciencia que moviliza, en cada acto institucional, a decenas de personas

28 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Manuel Sánchez Hermida es el responsable de que, en cada recepción, no falte detalle, que nada falle, desde la megafonía hasta la regulación del tráfico. -¿Qué es el protocolo? -Los expertos dicen que es una ciencia. Hay que conocer aspectos jurídicos, la distribución y las ordenanzas del Estado, la Constitución... Y otras disciplinas que lo complementan. Hay que saber idiomas e historia, para darle a cada evento la importancia que merece. Además es muy importante seguir la costumbre, conocer los antecedentes. -¿Cómo se desarrolla una jornada normal? -Nos basamos en la agenda del alcalde, atendemos todas las visitas establecidas y preparamos los desplazamientos. Todo el trabajo relacionado con las relaciones públicas. -¿Qué actos recuerda con más cariño? -Los más complejos son los que te dan mayores satisfacciones cuando salen bien. Los más importantes fueron la visita del Rey, del príncipe de Asturias y, más recientemente, el entierro de Gonzalo Torrente Ballester porque se instaló la capilla ardiente en el Concello. -El Rey tiene fama de «saltarse el protocolo». -Es que para nosotros eso sería colocar a un concejal por delante del presidente de la Xunta. Que el Rey se desvíe para saludar son anécdotas dentro de lo previsible. No se pueden programar todos los movimientos. Se siguen unas normas sencillas, la exageración lleva al ridículo. -¿Su trabajo acaba con el aplauso final? -Una vez que termina el acto, respiras, pero te quedas en suspenso hasta el día siguiente, que ves cómo la prensa lo reflejó. Vendemos la imagen del Concello.