Buen conocedor de la época de las Luces, Juan Pérez López de Gamarra, presidente del Colegio de Arquitectos, destaca la importancia de que la ciudad recupere sus vínculos con el mar a través de esa fachada marítima -el Arsenal Militar- que es, en Ferrol, el principal legado de la Ilustración. -¿Cree que la ciudadanía, en general, comparte la misma ilusión que las instituciones ante la candidatura ferrolana a Patrimonio de la Humanidad? -A lo mejor no... -Y eso, ¿a qué se debe? -Pues, quizás, a que no sabemos explicarles la importancia del patrimonio del siglo XVIII que conservamos. Y a que no lo ven. -¿No lo ven? -No, no lo ven. Porque si no se puede pasar al Arsenal, o si el acceso es muy restringido, tampoco se puede esperar que los ciudadanos sean conscientes de lo que ahí hay. -Es decir, que habría que arbitrar fórmulas para comunicarlo con la ciudad. -Arbitrar fórmulas, no. Permitir que vuelva a ser lo que fue siempre. Hoy, para ir a Fontelonga, tienes que esperar a las horas de visita. Antes, era uno de los muelles por los que la gente llegaba a Ferrol. Y dentro del Arsenal pasaba lo mismo. Urbanísticamente, todo ese conjunto está pensado para comunicarse con la ciudad, no para aislarse. Sólo falta tomar la decisión de restituirlo a la situación original. ¡Aquí, en Ferrol, no puede haber otro Gibraltar, hombre...! -ríe Pérez de Gamarra-. Hay que eliminar las barreras. -¿Cuál es el estado de conservación de los edificios del siglo XVIII? -Muy bueno. -Pero algo necesitarán... -Sobre todo, que no los estropeen. Eso es lo que más necesita la piedra cuando es buena. Que no la erosionen.