Botes restaurados con cerca de un siglo de vida navegaron en la ría
07 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El viejo Cayo, aquel lobo de mar que navegó de Ferrol a Vigo con su bote de 4,5 metros, saltaría ayer de contento al ver la lámina de agua de la ría pintada de polbeiras, dornas y medias construcciones de aquí para allá. La memoria de Cayo, que acabó sus días en el asilo en los primeros 70, sigue viva porque su bote, ahora con el nombre de Emilio , estaba entre los que participaron en la demostración de vela tradicional del Clube do Mar de Ferrol, que conmemora la fiesta de A Parrocheira, la patrona del barrio portuario. Manolo mantiene a flote este polbeiro en el que Cayo literalmente vivía. Otro polbeiro, el Enxebre , pertenece a la locutora de radio María Xesús Durán. Juan Romero, al que todos llaman Mini , conserva el más veterano: un 5,5 metros, el Pajarito , que consta que fue construido en 1907. La María, una buceta con cuarenta años de singladura es propiedad de David Couselo. O la media construcción Nordés , de Colás R. Carreras... La tarde clara, después de la lluvia de la mañana que limpió el horizonte y la ligera brisa que inflaba las velas dieron al espectáculo una belleza poco común. El campo de regatas fue diseñado para que la gente pudiese presenciar la navegación desde los muelles. La gente del club atrae cada año a más aficionados de otras rías: grupos de Vilagarcía, con dornas, amigos portugueses que trajeron por tierra unos extraños botes de río planos por proa y popa, que arman una pequeña vela latina. Este colectivo de ferrolanos amantes de la cultura marinera tradicional se esfuerza por recordar que no hace tanto tiempo, estos barcos menestrales eran el medio de vida de muchos pescadores. Hasta entrados los años 60, la modernización y motorización de los modelos artesanales no acabó con los viejos modelos de botes.