El paro fue contundente en la comarca, en donde tanto la industria como el sector servicios vivieron una jornada de práctica inactividad. En algunos casos, por apoyo expreso de los trabajadores a la huelga y, por otros, debido a la acción de los piquetes informativos. Los sindicatos convocantes afirman que el 98 por ciento de los negocios de la ciudad mantuvieron sus puertas cerradas, aunque la participación varió en aquellas empresas en las que se cumplieron servicios mínimos frente a las que registraron un paro total. La industria de la comarca fue la que obtuvo una mayor incidencia de la medida y, frente al comportamiento en convocatorias anteriores, el sector comercial respondió con un cierre contundente en el casco histórico de Ferrol, en donde únicamente mantenían actividad algunos bares y mesones. La acción de los piquetes se intensificó en los supermercados de barrio -algunos funcionaron con normalidad en algunos municipios vecinos, como Fene y Neda- y en las superficies de tamaño medio. En la sanidad, en donde se cumplieron los servicios mínimos, la incidencia de la huelga general fue estimada por los sindicatos en un 80%, frente al 65% de los juzgados