UN ASCENSO QUE NO LLEGÓ, POR AHORA

La Voz

FERROL

Cúmplese medio siglo desde que el Racing llegó a las puertas de Primera, pero no pudo cruzar el umbral. Conste que en aquel mes de abril del 1952 (¡madre mía, parece que fue ayer!) los ánimos racinguistas estaban bien templados para acometer la siempre difícil empresa del ascenso. Los ferrolanos llegamos a creerlo posible, y conseguí convencer a Pedro de Llano, entonces director de La Voz de Galicia, para que el periódico fletara un autocar desde La Coruña a todos los partidos de la liguilla de ascenso. Cada domingo de partido en el Inferniño saliamos del Obelisco coruñés. El autocar de La Voz iba repleto de aficionados, casi todos ferrolanos residentes en la ciudad coruñesa. La carretera era pésima, pero el viaje resultaba un delicia con parada obligada en el café Martiño, de Pontedeume, en donde ya nos hicimos muy familiares. En Ferrol era estar en casa y los directivos del Racing nos agobiaban con atenciones. No preocupó empezar perdiendo en Valencia, porque el Mestalla no contaba. De inmediato, el Racing consiguió empatar en Logroño y aquello encendió los motores de la hinchada ferrolana. Recuerdo que hicimos muchos cálculos, y yo no tiré la toalla hasta que vi ganar al Santander en Ferrol. Allí se apagaron unas ilusiones que aún ahora me duele recordarlo. El ascenso del Racing, que algún día llegará, no creo que me pille aquí para poder celebrarlo.