DETALLES

La Voz

FERROL

El punta ya abandonó la casa de su jefe Nada más legar a Almendralejo, Kiko se instaló en el domicilio del presidente del club. Tanscurrido mes y pico, dejó el regazo de Juanito y ya encontró piso en la localdidad extremeña, donde ya vive junto a su mujer y su hija. Sin mono de fútbol pero añorando el dinero fácil Kiko renunció un contrato de 600 millones de pesetas (3.606.072,63 euros) anuales en el Atlético para iniciar una nueva etapa en el extranjero. Al dejar el Manzanares dijo que le costaría jugar en España en un club que no fueran el Atlético o el Cádiz. Claro que el tiempo pasó y su mentalidad cambió. «Esto es un hipermercado», soltó desesperado cuando el mundillo de los fichajes le dio la espalda. Tanto que «si me preguntan por el mono futbolístico digo que no tengo; lo único que echo de menos es lo fácil que entraba el dinero en la cuenta bancaria». Así que ni grande, ni europeo. Su interés sólo coincidió con el del Extremadura. Estreno con pitos y asistencia en Jerez Kiko volvió al fútbol en Jerez de la Frontera, la ciudad que le vio nacer hace 29 años. Pero su pasado en el Cádiz llevó a un sector de la afición xerezana a silbar su salida al campo. Jugó 16 minutos y dio una asistencia a Pedro José para cerrar en el descuento la victoria final del Extermadura por 0-2.