Un Racing ramplón regala la victoria al Levante

La Voz

FERROL

Tres claros errores en defensa impiden a los ferrolanos situarse entre los puestos que llevan al ascenso a Primera División La zona de ascenso se resiste. Cuando ya rozaba la tercera plaza el Racing volvió a pinchar el globo de la afición al caer goleado en Valencia. Con la carambola de resultados de ayer, un empate le habría bastado para tomar el podio de Segunda.

11 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Pero más que el dolor por la ocasión perdida, el daño se lo hicieron sus propios errores en el partido en que ofreció una imagen más ramplona. En forma de regalos anticipó las fiestas navideñas a un Levante a quien su afición quería adelantarle el carbón por no hacer los deberes. El anunciado esperpento del Levante quedó olvidado en un santiamén. El 7-0 sufrido en Eibar, la amenaza de su presidente con no pagar a la plantilla y la terapia psicológica previa desaparecieron en un par de minutos. Fue cuanto tardó el Racing en cometer su cadena de errores. Ismael perdió un balón en el centro del campo, Alberto lo incrustó a la espalda de la defensa, entre Burle y Marcos, y Kaiku se frotó las manos para fusilar a Aizkorreta. Entonces, el Racing y el Levante recuperaron los papeles marcados por su presupuesto y no por sus antagónicas trayectorias. Espoleado por el gol, al cuadro granota parecía irle la vida en cada balón. Y ahogó a casi toda la flota verde en su primera escala en la costa mediterránea. El Racing deambulaba tras el balón y sus jugadores siempre llegaban tarde, corriendo como pollos sin cabeza, que diría J.B. Aunque tenía tiempo para reaccionar, porque al fin y al cabo el Levante tampoco llegaba tanto salvo cuando le invitaban las desgracias del Racing, que recordó al pupas de la pasada Liga. En el minuto 18, el balón llegó a la frontal a Aurelio, quien mandó un venenoso globo sobre la defensa que, esperando el fuera de juego, vio como el mismo Aurelio recogió el balón ante las interminables dudas de Aizkorreta en la salida y Burle en la rectificación. Soluciones Tal era el despiste del Racing que hasta el minuto 24 no tiró a puerta, cuando Emery falló una vaselina. Como no salía casi nada, Luis César al menos buscó soluciones. Pasó a Emery a la derecha, a Ismael al centro y a Lobos a la izquierda. Al menos fabricó dos jugadas: en la primera, la pachorra de Emery al pasar a un desmarcado Ismael permitió que se adelantase Veiga, y en la segunda, Ismael sirvió un buen centro para que Redondo, el más atinado, cabecease a la red. Como el gol no era suficiente, en el descanso Luis César matizó su apuesta, al relevar a Lobos por Manel. Claro que otro error finiquitó el partido al poco de reanudarse, cuando Burle perdió ingenuamente un balón ante Diego Torres, quien sentenció. Con el 3-1, el Levante se echó. Así, los ferrolanos tuvieron el balón y los granota las ocasiones. La entrada de Piaggio y Nogueira no solucionó nada.