LA OPINIÓN
04 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Si mal está no saber perder, pero parece reaccionar con exhabruptos a un empate. Poco acostumbrado a los sinsabores, y menos en Segunda, la reacción del Racing destempló a Bernd Schuster. Tanto que llegó revolucionado a la rueda de prensa. Sólo le faltó echar en cara a los periodistas su carácter negatiffo, como Louis van Gaal, otro ex-culé que tuvo que marcharse por la puerta trasera de Can Barça. Disparó con precisión hacia un culpable nada más sentarse ante los periodistas: «Hubo un tiempo para cada equipo, pero nosotros jugamos sin el árbitro». ¿Y por qué el bajón tras el descanso?, le preguntaron. «Tienes unas cosas... Yo nunca voy a hablar mal de mi equipo», le vino a soltar a otro informador a quien reprocha cuentas pendientes. Pero no sólo hubo desplantes para sus conocidos, un plumilla local quiso saber los pecados mortales del colegiado. «¿Es que no puedo decir que no me gustó? Vaya preguntas...», soltó Schuster, antes de cruzarse de brazos como un colegial tras perder en el recreo. Los días previos al partido, el rubio alemán alternó mensajes prudentes con salidas de tono: «Si jugase yo, el partido estaría ganado». Después de firmar un par de autógrafos de mala gana, pasó el partido acurrucado en la esquina del banquillo, mientras sus hombres aplicaban un cerrojazo con el 0-2. Schuster sólo se levantó un par de veces: para celebrar un gol y para recriminar el enésimo fuera de juego -diez en la primera parte y tres en la segunda- de su equipo, aquél que tan bien sabía como desarbolar. Y se marchó con un empate muy muy negatiffo tras una segunda parte muy coffarde.