FÚTBOL / RACING
26 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El decano de Segunda es el equipo más atípico de la categoría. El Eibar suma su décimocuarta campaña seguida en una categoría de paso, en la que pocos se instalan. Desde que Juan Luis Mardaras se hizo cargo de su presidencia hace quince temporadas, sale a milagro por año. Representa a una ciudad de sólo 22.000 habitantes, la más pequeña de la división de plata, y la escasez de recursos marca cada paso que da. Fundado en 1940, vive ahora su mejor época e incluso alcanzó el quinto puesto en la temporada 96/97. Los 474 millones de presupuesto de esta temporada baten el récord en la historia del Eibar, pero suponen una cifra modesta en comparación con la mayoría de equipos de Segunda. Así, recurre a la cantera vasca y las cesiones, sobre todo de la Real Sociedad, para conformar una plantilla competitiva, que debe renovar cada año ante el éxodo de sus principales valores. Esta temporada sufrió hasta 16 bajas. Y para formar la nueva plantilla ha recurrido, sobre todo, a categorías más modestas. Así, fichó a Sukia (Beasain), Basauri (Melilla), Jorge Sánchez, Roberto Rodríguez, Gaizka Garitano (los tres del Ourense), Lusarreta (Lleida), Cabeza (Mallorca B), David Ruiz, Jorge Rodríguez (ambos del Amurrio), Jon Kortina (Cartagonova) y Xabi Sánchez (Alavés B). Apostó por Solaun (Elche) y Aitor Aldeondo (Córdoba). Y además, arañó cesiones. La Real Sociedad le prestó esta vez a Igor Jauregi, Peiremans y José Félix Guerrero, y el Celta a Almunia, César Olaiz y Yeray.