FÚTBOL / RACING La fiesta del sábado en Lugo dejó contento a casi todo el mundo. «Creo que el Racing ganó y gustó», resumió satisfecho Luis César. Y, por encima de la satisfacción general de la afición y plantilla verdes, tenía más motivos Ismael. No sólo por sus dos goles, sino por una actuación completa que volvió loca a toda la zaga del Murcia. «Lo importante era ganar. Pero a nivel individual también estoy feliz porque hacía que no disfrutaba jugando al fútbol mucho tiempo», reconoce al repasar su actuación en el Ángel Carro.
02 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Y es que la trayectoria del delantero navarro describió en sus primeros años una curva ascendente que lo llevó a debutar con el Real Madrid de Fabio Capello, hasta que una lesión frenó algo su progresión. Después de ocho temporadas de formación en el Chantrea, modesto vinculado al Athletic de Bilbao, en el verano del 93 se fue a probar en el Madrid. Y gustó. Desde los 18 años pasó por la pirámide de base: juveniles, tercer y segundo equipo. En los filiales marcó 35 goles en tres campañas y llamó la atención de Fabio Capello, entrenador merengue en el curso 96/97. El actual entrenador del Roma lo hizo debutar en el Madrid el 6 de septiembre del 96, en la segunda ronda de la Copa del Rey, en Salamanca. Cuatro días después, ante el Logroñés, Capello volvió a recurrir a Ismael, quien se estrenó en la Liga en el Bernabéu. En ambos casos sustituyó al ahora deportivista Víctor. El punta alcanzó entonces su cima. Pero una grave lesión truncó su progresión y le impidió volver a jugar hasta la siguiente temporada. Desde entonces, Ismael, de 26 años, no se lo había pasado tan bien. Marcó sólo cuatro goles en los cuatro siguientes años, sobre todo porque no tuvo suficiente continuidad. La busca en el Racing, al que corresponde con goles y regates.