El Racing reza con tiempo

Paulo Alonso Lois
P. ALONSO FERROL

FERROL

JOSÉ PARDO

FÚTBOL / RACING Cualquier nimiedad táctica que preceda la reacción de un equipo sirve para que los medios de comunicación se apresuren a establecer una relación causal entre el cambio y la mejoría posterior. La temporada pasada, el Racing se transformó después del 26 de noviembre, cuando sufrió su mayor derrota, al perder por 3-0 en Sevilla. Entonces veía la permanencia a seis puntos. Después sumó ocho jornadas invicto (victorias sobre el Lleida, Getafe, Huelva y Compostela, y empates con el Jaén, Gijón, Leganés y Levante) que le llevaron a la zona tranquila.

20 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En medio de la racha llegaron Darmon y Razov. Pero, antes, el único dato que destaca como mecha que encendió al Racing fue su eucaristía, que no se ofició hasta acabar noviembre. Esta vez se ofició ayer, a tiempo para la Liga. Toda la plantilla, incluido el recién operado Jacob, ayudado de unas muletas, llegó ayer con tiempo a la iglesia del Tirso de Molina. El Racing siempre celebra su eucaristía a principios de Liga, pero la temporada pasada sólo la fijó cuando se vio obligado a rezar para mantener la fe en la salvación. El capellán del club, César Carreño, tiró ayer de su habitual sentido del humor durante la misa. «Esperamos que la temporada 2001/2002 venga cargada de éxitos. En esta eucaristía vestimos una túnica con dos símbolos, el escudo de la Orden de la Merced y el verde del Racing», arrancó diciendo. Lanzando guiños al equipo, Carreño dirigió el sermón en clave futbolística: «Mientras pensaba en lo que os diría hoy -explicó a los jugadores-, escuché en la radio a alguien que diferenciaba entre dos tipos de equipos: los elefantes, con grandes presupuestos, y las hormigas, que están en Segunda División por casualidad y apenas cuentan con medios económicos». El capellán verde dijo sentirse «mosqueado» y se acordó de que «las hormigas son constantes, tienen capacidad de trabajo y pueden crear una marabunta que haga escapar a los mismísimos elefantes». Carreño lo aplicó al fútbol para animar al plantel del Racing a que «con sacrificio formen un equipo que haga mucho daño, en el buen sentido». Parafraseando a Santa Teresa, «que habla de subir los escalones azules de uno en uno», recomendó a los jugadores «ir partido a partido». Y los despidió con deberes: «Ya sabéis: a Dios rogando, pero con el mazo dando».