RÍO DE LA SARDINA
20 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El Racing pagó el domingo los platos rotos de un Elche que no ganaba en su casa desde el siglo pasado. Por ello sus jugadores salieron al campo enrabietados por el ridículo que venían haciendo ante sus seguidores pese a disfrutar de unas nóminas multimillonarias. Este pinchazo racinguista debe dar más emoción al partido de esta noche en A Malata contra el Albacete Balompié. Sin remover más las cosas pasadas, esta victoria es obligada para despegar un poco más en la tabla, lo contrario sería una pequeña decepción, pues los tropiezos últimos de los equipos perseguidores de los ferrolanos deben aprovecharse sumando puntos. Para ello, nada mejor que volver a la mentalidad ganadora y abstraerse de la necesidad y el agobio que también tiene el Albacete para irse a los puestos primeros de la clasificación tras un reciente bajón. A estas alturas del campeonato no vale ya hablar de relajamiento, ni de distracción, ni tampoco hacer demasiados cálculos con el resultado de cada partido. Hay que salir al campo a hacer lo posible y lo imposible por ganar, que es lo que da confianza, y meter presión al equipo para el siguiente partido. Miedo a un resfriado Contra este Albacete -que hace dos meses tuvo miedo en Ferrol a que se resfriaran los jugadores- el apoyo del público será importante para crear el punto de inflexión que devuelva la mayor tranquilidad a los socios y a los jugadores, que son los que conforman el auténtico Racing, el que no quiere perder el tren del futuro, y seguir siendo exclusivamente lo que es y fue en toda su historia. Un equipo que divierte, que sienta las bases para la próxima temporada porque le es imposible competir en un mercado tan voraz, como es este del fútbol en los últimos tiempos.