RÍO DE LA SARDINA
28 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Todo apunta a que con el descanso navideño pudo nacer otro embrión en el Racing sin cambiar el concepto que Luis César impone al juego. La incorporación de jugadores, con el visto bueno del técnico, deberá reforzar la credibilidad en el sistema, que pasa por ser más regular y jugar para ganar los partidos. Pero tenemos que ser realistas. Hay que corregir errores, y es urgente alcanzar el once compacto que defienda al unísono y ataque al completo. La directiva, aprovechando este paréntesis, ha montado un nuevo plan estratégico, muy profesional sin que por ello se pierda el espíritu del club, y sabiendo que a los aficionados les preocupa menos quien juega que la aptitud de los que lo hacen. Han ido por tres continentes a buscar refuerzos, y están satisfechos de lo conseguido. No hubo un calentón del presidente, sino un segundo esfuerzo para comenzar bien el año. Porque los rivales espabilan para salir de abajo, mientras el Racing, con un partido menos, arrastra dificultades que se podrán superar con un campo en condiciones. En ello trabajan los operarios y el Ayuntamiento. Luis César tiene la llave para guiar al equipo y alcanzar los objetivos. Cuenta con Ravoz, un joven rematador que devuelve a los verdes la tradición de los nueves Caiero y Alvarito, de instinto goleador. También Darmon ha demostrado cosas y recientemente el argentino Garaicoechea, jugador polivalente. Con el resto de la plantilla, deberán esforzarse para alcanzar el premio a tantos sinsabores, paciencias y menosprecio al Racing al sentirse marginado en su propia casa con la suspensión del partido con el Albacete.