El espacio afronta nuevos retos

La Luna, el Sol, Mercurio, Marte, nuevos asteroides... El 2018 será un año excitante para la exploración espacial, en el que también tendrá un importante protagonismo la industria privada con la prueba de sus primeras naves tripuladas.

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Redacción

El 2018 será un año crucial para la industria aeroespacial española. Y no falta mucho para que se logre un hito histórico con el lanzamiento del satélite Paz, el primero de observación de la Tierra con que contará nuestro país. Fabricado por Airbus Defense & Space, será puesto en órbita el próximo martes desde la base de Vanderberg, en California, por un cohete Falcon de la compañía Space X. Abarcará las necesidades de seguridad y defensa y está concebido para una misión de cinco años y medio, en los que cada día tomará unas 100 imágenes a unos 500 kilómetros de altura. El satélite situará a España a la par de Alemania e Italia, los únicos países europeos con capacidad propia de observación de la Tierra.

Pero, aunque se trata de una misión de gran importancia para España, será tan solo el aperitivo de un año cargado de proyectos espaciales y en el que la Luna recuperará de nuevo su protagonismo. La iniciativa más importante vendrá de China, que lanzará dos sondas, la primera en junio, para conocer la cara oculta del satélite, algo que hasta ahora nunca se había llevado a cabo. El primer satélite del programa Chang’e 4 permitirá establecer la comunicación entre esta región y nuestro planeta. Una vez logre el objetivo se enviará otro para explorar la zona más desconocida del astro.

A la Luna también lanzará la India en marzo un orbitador, un aterrizador y un pequeño vehículo robótico para la exploración del satélite. Y no le faltará experiencia para poder hacerlo, ya que en el 2018 envió una exitosa misión al mismo punto. Lo que no podrá materializarse este año es el premio Google Lunar X, un concurso del gigante de Internet dirigido a equipos de todo el mundo que presentasen proyectos capaces de hacer aterrizar un vehículo en el satélite. El ganador se llevaría 17 millones de euros, pero esta semana la organización decidió dejarlo desierto, ya que ninguno de los grupos participantes podía cumplir el plazo de enviar un prototipo este mismo año.

El pequeño planeta Mercurio, el más caliente y menos estudiado del sistema solar, también tendrá su cuota de protagonismo, que vendrá de la mano de la Agencia Espacial Europea y de su homóloga nipona Jaxa, que participan en un proyecto conjunto, BepiColombo, para alcanzar el astro en octubre. Hasta el momento solo las sondas Mariner-10 y Messenger de la NASA habían alcanzado este destino.

Peligro cerca del Sol

Tampoco se descuidarán las misiones a Marte, aunque en este caso la única prevista será el proyecto Insight de la NASA, cuya sonda llegará el 26 de noviembre al planeta rojo, donde permanecerá 728 días para explorar el interior profundo con el objeto de poder comprender mejor los mundos rocosos del sistema solar. El trabajo lo hará un robot geofísico que contará con dos paneles solares.

Pero quizás uno de los programas más esperados de la agencia espacial norteamericana para este año sera el Parker Solar Probe. ¿El objetivo? Situar una sonda a tan solo 6,4 millones de kilómetros del Sol. Será una actuación de muy alto riesgo y peligrosa, ya que la nave deberá soportar dosis de radiación y temperaturas desorbitadas de más de 1.370 grados. Será un esfuerzo que se espera que valga la pena para conocer mejor el origen del viento solar y de las tormentas que pueden afectar a la Tierra, además de analizar por qué la corona, su atmósfera, está mucho más caliente que la fotosfera. La Agencia Espacial Europea (ESA) prepara un proyecto parecido para febrero del 2019.

Pero este también será el año de los asteroides y de los exoplanetas. En el primer caso, la misma NASA lanzará la misión Osiris-Rex para alcanzar la roca espacial Bennu en octubre del 2018 con el fin de recoger una muestra de material de entre 60 gramos y dos kilos. La sonda actuará como una especie de minero para determinar la composición química del cuerpo rocoso y saber más sobre el origen de la vida. Su competencia llegará con la misión japonesa Huyabusa 2, que pretende alcanzar, con objetivos parecidos, el asteroide Ryugu. Regresará a la Tierra con muestras en el 2020.

En cuanta a la búsqueda de nuevos mundos, la NASA lanzará entre marzo y junio el satélite TESS, cuyo objetivo será encontrar exoplanetas que bloquean parte de la luz de sus estrellas anfitrionas. Es un evento conocido como tránsito, un método de observación que se cree puede dar muchas sorpresas en la búsqueda de astros desconocidos y puede que con condiciones para la vida. Los científicos esperan que con este proyecto se cataloguen 2.000 candidatos planetarios. El mismo procedimiento será utilizado por la Agencia Espacial Europea en su misión Cheops, que será lanzada a finales de año, con objetivos similares.

En lo que se refiere a misiones, el año culminará probablemente con un petardazo. Será cuando la nave News Horizons se aproxime al astro MU69. Un auténtico hito, ya que será el objeto más alejado de la Tierra que la humanidad haya visitado a lo largo de su historia.

El 2018 también será vital para el sector privado del espacio. A la industria le espera un importante reto: demostrar que tiene capacidad para diseñar y poner en órbita una nave con capacidad para transportar astronautas al espacio. En la actualidad, y después de que la NASA clausurase hace años su programa de transbordadores, de esta labor solo se encargan las aeronaves rusas. En esta aventura se encuentran dos empresas muy potentes y con experiencia en el espacio: Space X y Boeing. Entre abril y agosto realizarán pruebas con sus respectivas cápsulas, Dragon V2 y CST-100 Starliner, respectivamente. Si esta etapa se sucede con éxito, entre agosto y noviembre se realizarán los primeros ensayos con personas a bordo. Son las estimaciones previstas, aunque tampoco sería descartable que los vuelos tuvieran que retrasarse hasta el 2019 si las compañías privadas no consiguen superar las correspondientes certificaciones de la NASA. Ni la agencia espacial, que será quien pague el transporte de sus cosmonautas, ni las empresas pueden permitirse el mínimo fallo, y menos cuando Rusia probará también este año un nuevo módulo de transporte, el Nauka.

Space X también pretende lanzar este año, por primera vez, el esperado cohete Falcon Heavy, el más potente. Y Virgin Galactic y Blue Origin también esperan poner en marcha sus primeros vuelos suborbitales para pasajeros de pago. Llegará el turismo espacial.

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