­El espacio no da tregua

Arkane Studios ha logrado sorprender con «Prey», su última obra. Un título que mezcla lo mejor de todos los géneros que expone y presenta un ambicioso abanico de posibilidades a la hora de ser jugado.

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No basta con ser jugado una vez. Ni dos, ni siquiera tres. Prey es un conglomerado vastísimo de decisiones y caminos en el que el protagonista debe sobrevivir a la estación espacial en la que se encuentra. Y es importa decir “a” y no “en”, porque la localización será un enemigo potencial en sí mismo, donde las quemaduras, la electrocución y otros peligros están a la orden del día. Para colmo, también hay alienígenas y no, no guardan ninguna simpatía por la vida humana.

Prey es en realidad un remake del videojuego con mismo título lanzado en el 2006. Poca semejanza hay con aquella aventura, algo que quizá disguste a una parte de los usuarios; pero lo que Arkane Studios ha creado es un viaje original e inusual, que ofrece horas y horas de diversión (y suspense). Es imposible hablar de este título sin mencionar otros juegos recordados y queridos en la industria. Prey no reniega de ninguno y se confiesa como discípulo aventajado. Un hijo directo del mapeado y el estilo suspensivo y terrorífico de BioShock, y el sistema de elecciones y poderes de Dishonored y Deux Ex.

¿Suena demasiado ambicioso? Lo es. No hay que temer decirlo. El pecado del juego distribuido por Bethesda es sin duda la gran complejidad que alberga. No es fácil, su control no está diseñado para todos y a veces requiere de demasiada atención. Es un hándicap, sí; pero el resultado final hace que el jugador quiera perdonarlo. Poder afrontar una misión de cinco maneras diferentes, todas ellas únicas y con resultados también cambiantes, es imposible no verlo como una gozada al alcance de muy pocos títulos.

Por otro lado, el trabajo narrativo de Arkane Studios es espectacular. A medida que pasan las horas y se vuelven a recorrer pasillos o habitaciones que uno ya ha visitado (algo conocido como backtracking, reutilización de las localizaciones) comprobamos como todo tiene sentido. Cada objeto está por un motivo concreto, y cada personaje tiene algo que ofrecer. Nada está al azar. Una sensación impagable en una aventura en primera persona.

Prey es uno de los últimos lanzamientos immersive sim. El concepto no es nuevo, pero las últimas generaciones de consolas y PC han potenciado sus posibilidades. Su significado no es otro que el de inmersión total, que el jugador se sienta parte de la historia y responda con elementos reales. ¿Cómo afrontamos el miedo tras enfrentarnos a un alienígena? Consumiendo alcohol o descansando un rato. Esa situación ocurre, el jugador puede asumirla. Eso es Prey: una decisión tras otra, aderezada con tensos combates, junto a una historia cuidada y adictiva.

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