Toca repasar ¡en la tablet!

Julia Torres

EXTRAVOZ RED

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Los clásicos cuadernos de repaso veraniego tienen competencia. La tecnología ha puesto al alcance de los padres recursos virtuales para que los niños preparen las asignaturas pendientes o, en el mejor de los casos, le den un repaso a lo aprendido en el curso. Ahora recordar lo estudiado puede ser como un juego.

26 jun 2016 . Actualizado a las 04:00 h.

No todo va a ser juego. O sí. Con el curso recién rematado, millones de niños tienen un verano entero para descansar y divertirse. Un tiempo que para algunos padres, se hace demasiado largo. Los clásicos cuadernos de verano que forman parte de los recuerdos de los que crecimos en otras décadas se han modernizado y han dado paso a recursos virtuales más prácticos y divertidos, que harán que para los niños, el repaso sea como un juego.

Antes de nada, conviene aclarar que, en el debate sobre si es realmente necesario repasar en verano, hay diversidad de opiniones. ¿Hay que poner deberes a los niños en verano? Es la eterna pregunta que se hacen las familias y los profesores ante las largas vacaciones escolares y que cada año enfrenta a partidarios de los cuadernillos de verano y a los que defienden que las vacaciones son para descansar.

La guerra que las asociaciones de padres han emprendido contra los deberes se ha extendido también al verano. La Confederación Española de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) ha pedido a los centros escolares que no manden tareas a los alumnos durante los meses de descanso estival. Su presidente, Jesús Salido, presidente de CEAPA, ha advertido de que no se puede condicionar el tiempo de ocio de los menores ni supeditar su descanso a la realización de tareas escolares, porque asegura que se genera una presión que no es beneficiosa y fomenta las desigualdades entre el alumnado.

Representantes del Colegio de Pedagogos reconocen que «la tradición de mandar y de hacer los llamados deberes de verano ha entrado en crisis», y aclaran, ante todo, que hay que distinguir entre los alumnos de secundaria y los de primaria. En el caso de los de secundaria, las asignaturas pendientes para verano son algo más habitual, y muchos se verán obligados a invertir tiempo en preparar las recuperaciones de septiembre.

En primaria

Pero el debate, según los pedagogos, está en primaria. «Pensamos que hay que evitar los planteamientos dicotómicos a favor o en contra de los deberes veraniegos», advierten, y dejan en el aire una reflexión: ¿quién necesita que los niños tengan deberes? ¿Ellos mismos o sus padres?».

El principal problema, según estos profesionales, es que el verano es muy largo y hay muchas horas libres para llenar, por lo que parece que «unos deberes bien pensados y personalizados pueden contribuir a tener algo positivo que hacer durante un rato porque hay tiempo para todo si se organiza».

La clave, aseguran, es aprovechar la iniciativa de cada niño, porque hay muchos a los que les gustan los enigmas, hacer un cuadernillo, leer o hacer operaciones aritméticas».

«No hay que frustrar esta inquietud -afirman-, si realmente existe. A veces exageramos cuando tenemos tendencia a ver solo los inconvenientes que supone dedicar un rato al día a realizar tareas de tipo intelectual que no tienen por qué ser siempre lúdicas», concluyen los pedagogos.

Nada de hincar codos

En lo que los expertos coinciden es en que el repaso, si se hace, tiene que ser de forma lúdica, y para eso las aplicaciones para tablets son un recurso muy práctico, porque «los más pequeños asocian la utilización de esta tecnología al juego».

Los niños de infantil y primaria son los más beneficiados por la oferta de apps para el repaso, porque cada semana aparecen nuevas propuestas, prácticas y visuales, que ayudan a afianzar conocimientos en todos los ámbitos: desde el inglés hasta la geografía, pasando por los cuadernos Rubio de toda la vida, que ahora también tienen versión en la Apple Store.

En cuanto al tiempo que se puede dedicar a esta actividad, los expertos aseguran que «no tiene por qué ser fijo, ratitos libres cortos de veinte minutos o media hora pueden estar bien». Además, insisten en que hay decenas de actividades que pueden ser útiles para contribuir a que los niños no desconecten del todo en verano desde un punto de vista pedagógico, «como cocinar, cultivar un huerto, descubrir la jardinería, programar visitas culturales en familia, jugar con los amigos, leer, escribir, hacer deporte, hablar, escuchar, ver una buena película, aprender a tocar un instrumento, hacer encargos, hacer las tareas de casa o iniciarse en el bricolaje».