La DGT avanza en la puesta en marcha del Sistema Seguro, una visión integral para reducir el número de muertes en la carretera. Se trata de minimizar las consecuencias de los accidentes bajo un principio básico: asumir que el conductor cometerá errores.
25 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.La estrategia de la Dirección General de Tráfico ha sido tradicionalmente la de decirle al conductor que no corra, que no beba alcohol, que no cometa errores... Pues bien, ha llegado el momento de cambiar el escenario y aceptar que el conductor va a correr, va a beber alcohol y, por supuesto, va a cometer errores que pueden causar accidentes. Ese es el principio básico del Sistema Seguro, un concepto que pretende que todos los aspectos relacionados con la movilidad estén preparados para minimizar las consecuencias de los accidentes de tráfico. Y todo, desde una visión integral que establezca la responsabilidad compartida. Es decir, el conductor es quien tiene la obligación de respetar las normas y circular con precaución, pero hay una responsabilidad de los que diseñan y construyen la carreteras y de los que administran el uso de las redes viarias, de los vehículos y de los que prestan asistencia cuando ya se produce el accidente.
DECIRLE A LA GENTE QUE NO COMETA ERRORES NO SIRVE
El concepto de Sistema Seguro empezó a desarrollarse en los años noventa del siglo pasado en los Países Bajos. Tenían que reducir el número de accidentes graves y empezaron a plantearse nuevas estrategias que llevasen a un futuro sin muertes en la carretera. Había que asumir dos aspectos claves. Uno, que el 95 % de los accidentes de tráfico ocurren porque las personas cometen errores. Y dos, que no sirve de nada decirle a la gente que no cometa errores para evitar que los cometa.
CARRETERAS QUE PERDONAN Y FORMACIÓN DE LAS PERSONAS
En esa responsabilidad compartida entran los responsables del diseño de las carreteras. La apuesta, que ya se está ejecutando en Galicia, pasa por la construcción de carreteras con arcenes que permitan volver a la calzada en caso de salidas de vía, con eliminación de tajeas y otros obstáculos.
Al mismo tiempo se opta por una mejor formación del usuario para que se sienta partícipe del sistema y comprenda que tiene su cuota de responsabilidad y que no toda es de las autoridades.
VELOCIDADES MÁS CREÍBLES Y DISEÑOS PARA EVITAR EXCESOS
La gestión de la velocidad es otro aspecto esencial. Que los límites sean creíbles ayudan a que el conductor respete más las normas y circule a la velocidad correcta. Y a eso ayuda el diseño de las vías, con pintados que estrechan la calzada, con rotondas o con pasos elevados. Los expertos ven en los límites de 30 en las ciudades un ejemplo de velocidades creíbles. Es fácil transmitir que las consecuencias de un atropello son menores cuanto menor sea la velocidad. Lo ideal, que las sanciones queden para los incumplidores.