Cumplir el sueño de tener un bebé

Cada vez más mujeres recurren a la reproducción asistida para lograr quedarse embarazadas. En el HM Fertility Center, de la Maternidad Belén, en A Coruña, recuerdan que en esta sociedad con 40 años se es joven, la naturaleza no lleva el mismo ritmo. Además, instan a las jóvenes a vitrificar sus óvulos como salvoconducto en el futuro.

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Cada vez menos niños gallegos vienen de París y las cigüeñas se dedican ahora a otros menesteres. Cada vez vivimos más, pasamos más años inmersos en la vorágine laboral y posponemos hasta lo indecible la maternidad. Al fin y al cabo, con 40 años seguimos siendo jóvenes. Esto es lo que piensa la práctica totalidad de las mujeres que se acerca a un centro de reproducción asistida tras varios intentos fallidos de embarazos por la vía natural. Y también la práctica totalidad de estas potenciales mamás se sorprenden cuando el ginecólogo les dice que «joven sí, pero con los ovarios a bajo rendimiento». Llegan entonces los lamentos y las desilusiones. Pero las posibilidades de engendrar un bebé no solo no terminan ahí, sino que el proceso es mucho menos latoso de lo que dictan los clichés.

En poco más de un mes desde que se inicia el proceso puedes quedarte embarazada. «Lo primero es ir a la consulta. Hacemos una historia clínica para explicar posibles antecedentes que se puedan tener asociados a una infertilidad y pedimos el análisis de una serie de hormonas. Después, con la siguiente regla, una vez tenemos todos los datos, podemos saber qué camino hay que tomar. Entonces, en unos diez días se hace la transferencia y en un par de semanas podemos saber si hay embarazo o no». explica Rosana Vázquez.

Rondando la veintena

Vázquez es una de las embriólogas que trabaja en «las cocinas» del HM Fertility Center, de la Maternidad HM Belén (A Coruña), ayudando a las mujeres a cumplir su deseo de ser madres. Y, como Iria Fenollera, sabe bien que la edad perfecta para tener descendencia es alrededor de los 25 años. «Con esto no quiero decir que las mujeres que tengan más de 35 años, que es la edad habitual a la que quieren tener hijos la mayoría de mujeres, no puedan concebir. «Pero es cierto que en estas edades los ovarios siguen trabajando pero los óvulos empiezan a tener anomalías».

La calidad embrionaria tampoco es la misma y son más frecuentes los abortos a las ocho semanas. Por eso, dejan patente la necesidad de que una chica joven se plantee si en un futuro a medio-largo plazo querrá tener hijos o no, ya que la posibilidad de congelar óvulos es una gran garantía de éxito futuro. «Queremos que las jóvenes, cuando van al ginecólogo, planteen sus dudas y se les informe respecto a este tema, sobre el que hay muchísimo desconocimiento y es un gran salvoconducto», comenta Vázquez. Además, añade el ginecólogo Moisés Moreira, «hay otro tipo de casos, como mujeres con cáncer que pueden encontrar en esta vía una gran ayuda. Por suerte cada vez más mujeres que están pasando por esta enfermedad vitrifican sus óvulos. No se tiene por qué retrasar mucho el proceso de inicio de quimioterapia, solo unos días, hasta que la paciente tenga la regla. En ese momento la empezamos a estimular con inyecciones de insulina durante diez días, hacemos la punción y congelamos los óvulos». Y apunta Iria Fenollera: «Es algo que a la mujer, además, le da fuerza para afrontar el tratamiento».

¿Y qué pasa con aquellas mujeres que sobrepasan la barrera de los cuarenta y quieren sumarse a la maternidad? Pues que muchas pueden cumplir su sueño gracias a las donantes de ovocitos. «Cada vez hay más mujeres que se benefician de estas donaciones con un gran éxito. Hay muchos tabúes sobre este campo por el hecho de que requiere una intervención, no como en el caso de los hombres; pero hay que romper barreras», explica este ginecólogo. Además, las mujeres deben saber que la confidencialidad está a la orden del día, tanto que se busca especialmente «fenotípicamente las donantes sean parecidas a nosotras, nos obliga la ley. No podemos aceptar donantes de rasgos asiáticos o indígenas, por ejemplo, porque no se parecerá a la receptora», comenta Fenollera.

En cuanto a lo que concierne al varón, muchas mujeres se aventuran y llegan a la consulta «con el semen de un amigo o preguntan si pueden escoger». La respuesta es no. «La donación es anónima, la busca el centro. A no ser, claro, que sea el de la pareja, y se firme un consentimiento», explica Moreira. Eso sí, hay que pensárselo bien antes de vitrificar un embrión, ya que si al cabo de los años la unión se disuelve y la mujer quiere utilizarlo no podrá seguir con el proceso sin la aprobación del hombre. De ahí, que exista un banco de «embriones huérfanos» que, de momento, no se pueden utilizar, ni para estudios, «porque los embriones están muy protegidos por la ley y, de momento, es poco probable que se aprueben proyectos de investigación con embriones humanos», resuelve Fenollera.

UCI Neonatal: Un hospital en miniatura

Ingresan niños de hasta un mes de vida. Tienen toda la vida por delante y, para ayudarles a avanzar los mecanismos han de ser punteros y los especialistas, más rigurosos si cabe. La UCI Neonatal de Maternidad HM Belén trata a prematuros (que, alertan, aumentan por los cambios de hábitos de las mujeres), niños que han necesitado una reanimación, con infecciones e hipoglucemias. Son las patologías más habituales, con las que lidian las médicos que velan, con sus conocimientos y atención, por la vida del futuro que viene. Estas pediatras especialistas en Neonatología reconocen que están tan habituadas a tratar con niños de escasos centímetros que «las técnicas para adultos las tenemos olvidadas», y eso que lidian con respiradores en miniatura y vías tan finas que son prácticamente imposibles de poner para otro médico. 

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