Con el nuevo curso toca revisar sus dientes

Aunque muchos padres creen que el momento de acudir al ortodoncista es cuando el niño cambia todos los dientes de leche por los definitivos, lo cierto es que el momento de la primera revisión es a los cinco o seis años; y es que la detección precoz de problemas en el crecimiento de los huesos puede evitar una operación de cirugía ortognática

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Empieza el cole, se revisan carteras, material escolar, y se da en general un repaso a los armarios infantiles. Pero hay más tareas importantes en el inicio de curso. Una de ellas es la visita al ortodoncista. Y es que los profesionales recuerdan la importancia de que los niños de cinco o seis años se sometan a su primera revisión ortodóncica ya a esa edad, en la que salen los primeros molares definitivos. Es ese el momento ideal para comprobar que la erupción de la dentadura definitiva se está desarrollando correctamente.

 Juan Carlos Pérez Varela, presidente de la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) y Embajador en España de la Asociación Americana de Ortodoncia, asegura que no acudir a esas edades a una primera visita con el especialista puede acarrear complicaciones en el futuro. «Si algún diente no erupciona hay que analizar las causas, puede que le falte o que algo le impida que erupcione, por lo que hay que eliminarlo lo antes posible». Por ejemplo, si al pequeño no le crece el hueso superior hay unos períodos de edad determinados en los que se desarrolla, hasta los 8 o 9 años, «y debemos actuar cuando está creciendo porque después el tratamiento ortopédico es muy limitado», explica el presidente de la SEDO. A esa edad, en esta primera revisión, los problemas que se encuentran los ortodoncistas están relacionados fundamentalmente con el maxilar estrecho; que este maxilar no crezca adecuadamente; o que no le hayan nacido bien los dientes o le falte alguno definitivo.

Es recomendable esta revisión a los cinco o seis años, y después, si no se detecta ningún problema, otra anual para controlar cómo va siendo la erupción -es decir, cómo van naciendo los dientes-. Si por el contrario ya aparece alguna anomalía, sobre todo de crecimiento de maxilares, lo habitual es primero llevar a cabo una fase ortopédica cuando el niño aún tiene esa edad, y años después el tratamiento ortodóncico.

Situación diferente es si los padres ven algún síntoma de alarma que les hace acudir al ortodoncista, no para hacer una revisión, sino porque creen que existe algún problema. Por ejemplo, si el niño no mastica bien, desgasta los dientes, desvía la mandíbula, hace ruido por la noche o incluso no respira bien, es importante acudir al especialista para descartar que haya alguna complicación. «Cuando la malformación es muy evidente ya suelen ser los propios padres los que consultan», explica Pérez Varela, pero hay casos en los que se producen irregularidades en el crecimiento del maxilar o de la mandíbula que un ortodoncista puede diagnosticar a tiempo, lo que evita así no solo que los pacientes tengan que someterse a una ortodoncia, sino incluso a una operación de cirugía ortognática.

Por ejemplo, aunque los padres creen que el momento para que los niños vayan al ortodoncista es cuando han cambiado todo los dientes de leche por los definitivos, a los 12 o 13 años, lo cierto es que es demasiado tarde en el caso de que sea necesario un tratamiento ortopédico o interceptivo.

Problemas digestivos

Si una anomalía ortodóncica no se soluciona a tiempo puede causar una mala masticación, lo que acaba derivando en ocasiones en problemas digestivos o en el desgaste de las piezas dentales. El hecho de que encajen bien los dientes superiores y los inferiores evita que estos se vayan desgastando y que carguen la articulación temporomandibular, la que une la mandíbula con el resto del cráneo. Y si ocurre eso, el llamado síndrome del ATM, se pueden producir cefaleas, dolores en distintas partes de la cara, del cuello o del oído, que además los pacientes no suelen relacionar con morder mal.

En muchas ocasiones, explica el presidente de la sociedad española, es necesario colocar los maxilares en su posición correcta con un tratamiento combinado de ortodoncia con cirugía ortognática en la edad adulta. Y nada mejor que acudir a tiempo para evitar estos problemas.

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