Por qué llorar te sienta tan bien

Para hidratar los ojos, recuperar el ánimo y hasta eliminar toxinas. Derramar lágrimas es bueno para la salud siempre que no sea algo recurrente o un síntoma de un cuadro depresivo, estas son las razones que una oftalmóloga, un médico de familia y un psiquiatra aportan para no reprimir el llanto

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Llorar sana. Para empezar es un tratamiento esencial para el ojo. La oftalmóloga Ana González asegura que las lágrimas son importantísimas, pero también las grandes olvidadas. «Parece algo tan pequeño y hasta poético, pero cumple grandes funciones -señala la directora del Instituto Galego de Cirugía Ocular de Ferrol-. Cuando lloramos aumentamos la cantidad de lágrima y esto nos ayuda a proteger nuestros ojos de infecciones debido a las sustancias que contiene». Esta especialista ensalza, además, su labor como barrera natural, ya que eliminan cualquier cuerpo extraño que nos pueda entrar, así como otros agentes nocivos, «el aumento del lagrimeo es una forma de defensa del ojo: cuando algo le agrede o irrita llorar ejerce una función de nutrición sobre nuestra superficie ocular y es capaz de mejorar su calidad refractiva, es decir, nos ayuda a ver mejor. Por eso cuando nuestro ojo está seco y no llora ve mucho peor». Esta hidratación es, precisamente, uno de los efectos que se buscan con los colirios debido al cansancio que genera trabajar ante al ordenador: «Actualmente con las pantallas parpadeamos menos, tenemos menos lágrima y nos cansamos más, motivo por el que enfocamos peor. En resumen, el lagrimeo, llorar, protege, nutre y mejora la calidad visual», expone la oftalmóloga Ana González.

Carlos Piñeiro es médico de familia en Narón y uno de sus objetivos es difundir hábitos de vida saludables. No siempre se centra en la alimentación, a veces las recetas que da a sus pacientes tienen que ver con enfocar su trayectoria desde un punto de vista más sincero y valiente. «En la consulta de atención primaria observamos reacciones emotivas acompañadas de lágrimas emocionales de forma prioritaria y creemos que forma parte del genoma social, como expresión de demanda o de alegría», cuenta un médico que reconoce que el llanto es una forma de purificar el organismo, de eliminar toxinas y restablecer el equilibrio. Una de las sustancias que se libera es el manganeso, a la que se señala como la causante de síntomas como fatiga, irritabilidad, depresión, ansiedad y el mal genio. Además, la composición de la lágrima está bastante emparentada con la del sudor.

PARA RELAJARSE

Una llorera puede ser una terapia y una gran fuente de información, en especial, para los terapeutas, que destacan la larga lista de ventajas de las lágrimas. Antonio Núñez Pérez es el jefe de Psiquiatría del Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF) y apunta que la función de derramar lágrimas pasa por «descargar tensión y relajar el sistema nervioso, aunque en otras ocasiones es una manera de exteriorizar nuestra angustia interior y la ansiedad consiguiente». Es cierto que algunas perrenchas pueden ser el síntoma de un problema mental, pero, en esencia, para este profesional es normal llorar de vez en cuando a las personas sanas. «Es un rasgo exclusivamente humano, aunque hay autores que intentan demostrar que los elefantes pueden llorar -precisa este especialista- las razones por las que lloramos siguen siendo en gran parte una incógnita, un misterio que está presente en todas las culturas, en los ritos funerarios, en la forma en la que los bebés avisan cuando tienen hambre o necesitan algún cuidado y habitualmente todas las personas cuando tenemos miedo».

Este especialista añade que el llanto es una forma de comunicación en momentos cruciales: «Tiene una función social fundamental, porque evidencia a nuestro entorno que nuestro dolor es fidedigno y no un ardid para obtener el consuelo o ayuda; en otras ocasiones es una señal de sumisión, es como si el que llora esté manifestando ‘ya me has hecho bastante daño’ o un intento de deshacer el bloqueo emocional del entorno».

LIBERAN ESTRÉS

Las lágrimas contribuyen a aminorar el estrés y son un gran aliado para los médicos de un buen número de especialidades: «Para los profesionales de salud mental lo que expresan nos da mucha información sobre el estado emocional y psíquico de las personas, aunque, claro está, no es lo mismo lo que expresan las lágrimas de felicidad que las de duelo, las lágrimas de frustración que las de derrota o cuando es patológico un llanto y si el mismo es muy neurótico o al revés. Incluso a veces la falta de llanto es una expresión de patología mental».

Solo un médico puede discernir cuando una llorera esconde un cuadro depresivo y u otros problemas psíquicos, algo para lo que tendrían que sumarse a otros síntomas. «Es cierto que hay ocasiones en las que llorar es la expresión de emociones complejas y contradictorias que también nos configuran como personas, como seres humanos», dice este psiquiatra que aún apunta otro modo de alivio de las lágrimas. «La autocompasión, ese lamernos las heridas que hacemos todos en muchas ocasiones, pues con las lágrimas es mucho más efectivo». No importan las causas, ni el lugar, los médicos recetan tener cerca los pañuelos y no reprimir las lágrimas por nada ni nadie. Aunque duelan, inflamen el rostro y hasta dejen un leve dolor de cabeza, tras el suspiro final, instaurarán una mejoría general en el cuerpo que permitirán descansar mejor.

Liberación

El llanto es una llamada de alerta para el entorno, como sucede con los bebés, y un tipo de tranquilizante natural, porque es un modo de descargar tensiones y relajarse. Esa es la razón por la que después de una llorera se duerme mejor. Además, es una excelente fuente de información para los profesionales de la salud mental, incluso cuando las lágrimas son de pura alegría o euforia.

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