Sí, desconectar es posible

Las nuevas tecnologías, la crisis económica, que reduce muchas expectativas, y la incapacidad para desconectar impiden a veces disfrutar de las vacaciones. La organización, incluso aquí, es la clave


El imaginario colectivo asimila las vacaciones a playa, descanso, más participación en reuniones sociales e incluso a pequeñas aventuras, pero no todas las personas son capaces de hacer esa desconexión, por lo que los especialistas recuerdan que también hay que tener pautas para asumir el cambio de ritmo. Aunque España se sitúa entre los países con más vacaciones anuales pagadas y la DGT augura para estos días 6,5 millones de desplazamientos de largo recorrido por las carreteras, hay muchos condicionantes que limitan este período, desde la permanente conexión con el centro de trabajo que permiten las nuevas tecnologías al aumento de personas afectadas por el conocido como Síndrome del Ejecutivo, asociado a problemas de estrés al tener que dejar el puesto de trabajo, o el hecho de que la reducción de plantillas, vinculada a la crisis, haya desembocado en una carga de trabajo que se acumula y que dificulta el marchar sin asignaturas pendientes.

 

LOS EXPERTOS

La psicóloga Alejandra Sierra, cofundadora de S&P Psicología, un centro especialista en trabajar los problemas causados directamente por la ansiedad, explica que a algunas personas les tensiona el no ser capaces de dejar todo acabado o irse de vacaciones temiendo que nadie atienda esas cuestiones pendientes, más en un momento en que la situación económica ha tensionado las plantillas de muchas empresas. En el caso de que se deban atender tareas laborales pendientes durante el período vacacional cree necesario acotar las horas en las que se realizan, porque así «o resto do día será para o descanso, para un hedonismo ben entendido, para gozar dun mesmo e facer cousas coas persoas que un quere».

«Nós o que recomendamos é organizarse co compañeiro, para que as cousas que queden sen pechar non queden aí pendentes e despois cando un xa marchou de vacacións non falar coa familia de temas de traballo e, por exemplo, se vai a praia que se deixe o móbil na casa, non estar co teléfono unhas horas ao día, e tampouco ser moi esixente coas vacacións, porque tendemos a pensar ao grande e non pensamos o que temos ao lado para desconectar», remarca esta especialista, que entiende que así se evita aumentar la frustración.

«Se un non pode ir de vacacións, por exemplo, as Bahamas, aquí preto están As Cíes e hai praias tanto nas Rías Altas como Baixas que son preciosas e serven para desconectar. Non hai que ser tan esixente co tema das vacacións, non se debe ir ao perfeccionismo», comenta Sierra con un elemento que ayuda a disfrutar del período de descanso.

APROVECHAMIENTO

También recomienda aprovechar las vacaciones para hacer las cosas que por falta de tiempo no se pueden realizar durante el período laboral, desde una cena con la pareja a explorar nuevos parques o juegos con los hijos.

Esta psicóloga no establece períodos mínimos para conseguir llegar a una desconexión del puesto de trabajo, sino que pone el acento en qué se hace en los momentos de descanso. «Non é tanto o tempo que tes de vacacións senón como o aproveites», afirma, aunque reconoce que existe un grupo de personas que no son capaces de disfrutar plenamente de este asueto. «Normalmente as persoas que traballan con outras persoas, que están de cara ao público en xeral, cústalles moito desconectar. Hai persoas que teñen esa capacidade e outras que teñen que aprender ou que, ao estaren sometidos a moita presión, cústalles moito», admite y aconseja acudir a un psicólogo si «un non é capaz de desconectar nin un só momento nas vacacións, porque hai adicción ao traballo, as novas tecnoloxías e patoloxías que habería que valorar».

ACTIVIDAD

También Luisa Couto, economista y coach ejecutiva y de equipos, certificada por la International Coach Federation, estima que hay que diferenciar «las personas adictas al trabajo, que requerirían de un especialista, de las personas que pueden estar más presionadas y les cuesta desconectar, quizás porque no sepan delegar o no tengan, como los autónomos, gente que les sustituya». Esta profesional también incide en que es importante no dejar trabajo pendiente antes de irse de vacaciones o establecer horarios si se deben acometer tareas durante el período de vacaciones.

«Dicen que es recomendable entre una semana y dos de vacaciones para desconectar, pero lo que creo necesario es que las personas se activen de alguna manera, que piensen en alguna cosa diferente que quieren hacer durante esas vacaciones, ya que es importante que uno se marque cuál va a ser su plan de acción», apunta y explica que, si por ejemplo uno quiere hacer un curso «es necesario planificar cuándo, cómo y con quién lo va a hacer, mirar las ofertas, ir atándolo para que se convierta en una realidad», remarcando que la organización ayuda a cumplir expectativas.

En este sentido, puntualiza que «el hecho de planificar ayuda a desconectar y sobre todo que se hagan cosas diferentes a las que se hacen habitualmente» y alerta contra la posibilidad de «quedar totalmente inactivo», ya que esta coach entiende que si uno se relaja en exceso también podría generar «frustración por inactividad y por no lograr hacer lo que uno quería». En este sentido, Couto recomienda un equilibrio entre el período de actividad y el tiempo que uno se dedica a sí mismo y ve necesario permitirse, «cada uno en función de sus recursos, un capricho, el mimarse un poquito».

«También es conveniente ser sinceros con nosotros mismos y ser conscientes el tiempo que le dedicamos, aún en vacaciones, a las redes sociales o la televisión, que se podría sustituir por hábitos diferentes», con el objetivo, indica, de poner el foco en elementos en los que uno no se fija normalmente. «Si no se consigue una buena desconexión, siempre y cuando no haya una patología de adicción al trabajo, podemos llegar a tener molestias físicas, sensaciones de frustración», reconoce y entiende que para conseguirlo hay que apostar por relativizar los problemas y ser capaz de organizar el tiempo para aprovecharlo en hacer actividades que a uno le resulten agradables.

DIEZ CONSEJOS PARA DESCONECTAR

1. Olvídate del reloj. «En invierno dependemos mucho de él, así que aprovecha», explica Manuel Lage, psicólogo clínico. Ahora tienes la oportunidad de dedicar todo el tiempo a las cosas que realmente te importan. Permítete el lujo de no planificar tanto las cosas y disfruta de cada actividad sin pensar en el reloj.

2. Déjalo todo atado. Deja resueltos los asuntos más importantes y olvídate de todo. Para desconectar es necesario salir de la esfera laboral y que en nuestra cabeza no ronden los temas pendientes. Así que no dejes cabos sueltos antes de marcharte de la oficina y no darás vueltas a temas inacabados. ¡Deja el estrés a un lado!

3. Apúntate a lo «slow». Cambiar el ritmo es importante para desconectar. Durante todo el año madrugamos, seguimos una rutina, pero las vacaciones son el momento para bajar el ritmo y dejar fuera las prisas. Lo que supone un reto y un estímulo para el cerebro es moverte, cambiar y hacer cosas que no se hacen normalmente. Matricúlate en el slow and flow: las cosas despacio y que fluyan.

4. Atención a los placeres. Las vacaciones están para ser hedonistas, recuerda Lage. Piensa en esos caprichos y placeres: ahora es el momento. Es fundamental lograr conectar con las cosas que nos hacen sentir bien y recrease en lo que a uno le gusta. Dedicar un tiempo a una afición que tengamos, practicar un deporte que nos motive o un rato al aire libre basta para conseguir una sensación placentera que nos ayude a olvidarnos totalmente de la rutina.

5. Ignora las redes sociales y vive el momento. Cuelga un cartel de «cerrado por vacaciones» en el correo electrónico y en las redes sociales. No dejes que te invada ningún sentimiento de culpa por defraudar a alguien que pueda esperar una contestación por tu parte. Es una regla de oro. A veces nos cuesta desconectar del todo, por ello si eres de los que no puede dejarlo de lado, es aconsejable que dediques un tiempo específico para hacerlo.

6. Saborea tu tiempo. La ilusión con la que se viven las situaciones que nos gustan antes de que se produzcan incrementan nuestra motivación. Soñar es gratis y nos hace sentirnos vivos. Manuel detalla que «cada uno lo saborea a su manera, saliendo de su rutina habitual». Olvídate de tu alimentación para darte algunos placeres gastronómicos. Te lo mereces. Aprovecha para dormir al menos ocho horas y disfruta de siestas de treinta minutos.

7. Escápate. Disfruta de cada momento. En invierno añorarás esta época de vacaciones. Aburrirte y tener tiempo libre es algo que echarás de menos cuando ya no disfrutes de ello. Piérdete y desconecta. Haz un viaje y aprovecha para descubrir, aprender, disfrutar y sobretodo descansar. Escucha a tu cuerpo, escucha lo que quiere hacer. Dedícate a dar paseos, lánzate a la aventura, haz ejercicios acuáticos que en invierno no podrás hacer... déjale que decida. Todo lo que te apetezca hazlo, luego no tendrás tiempo y te arrepentirás.

8. Fíjate en los pequeños detalles. Aquellos de los que siempre nos olvidamos. Pasan desapercibidos y no tenemos tiempo para ellos. En donde quiera que estés observa, palpa, siente, huele, pregunta, habla, saca fotos, conoce... pero no te quedes con las ganas.

9. Acompañado siempre es mejor. No cabe duda de que compartir con nuestros amigos y familia es una de las cosas más positivas que tienen las vacaciones. En invierno muchas veces no les dedicamos el tiempo suficiente así que ahora es el momento.

10. Momento de reflexión. Además de todo esto, las vacaciones son un momento idóneo para reflexionar sobre nosotros mismos. Manuel afirma que «el verano es un buen momento para reecontrarse con uno mismo, establecer nuevos objetivos y nuevas metas a alcanzar, no solo laborales sino principalmente personales». Aprovecha para dar rienda suelta a tus pasiones, ya sea viajar, leer, pintar... o aumentar tu colección de piedras. Lo que más te guste aprovecha para hacerlo.

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