Esto sí que es un gesto de amor

Devolver la vida a alguien a quien no conocemos. En Galicia la cifra de donantes de médula aumentó un 32 % en el 2015. Aún se siguen necesitando muchos más.

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La noticia sobre el aumento del número de donantes ha alentado las esperanzas sobre la lucha contra un tipo de tumores que van directos al mismo tuétano, a la fuente de la vida. El lugar en el que se generan las células madre, las más primitivas, las que fabrican los glóbulos rojos, los blancos y las plaquetas de la sangre. Es la médula, el líquido esponjoso que habita dentro de los huesos, sobre todo de los planos. Leucemias, linfomas y mielomas pueden curarse en muchas ocasiones con un trasplante. Sin embargo, esta misma semana, mientras el optimismo sobre la solidaridad de los españoles protagonizaba titulares, unos padres de Oleiros iniciaban paralelamente una campaña en las redes por su hija. Victoria tiene siete años y una leucemia mieloide aguda. El tiempo corre en su contra. Ella misma, que lleva en el hospital desde octubre, anima en un vídeo a hacerse donante, no por su caso ?desde que una persona decide serlo hasta que se realizan los test y pasa a formar parte del registro nacional pueden pasar dos meses?, sino por el de todos aquellos que esperan, y esperarán en el futuro, a que aparezca la persona compatible. 

CURARSE NO ES UN MILAGRO

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Cuando Cristina Piñeiro (32 años, Ferrol) se enteró de que las posibilidades son de una entre muchas miles, (se habla de una entre 40.000), pensaba que su cura sería un milagro. Con 24 años, una edad en la que lo que más apetece es salir, estudiar o trabajar, un ganglio linfático inflamado cambió sus planes. Tras la biopsia le comunicaron que tenía un linfoma de Hodgkin. En la vida había escuchado tal palabra. Tampoco lo que era la aplasia, la eliminación por quimio y radio de las células de su médula previa al mes de aislamiento para que enraizaran las donadas, ni el trasplante autólogo o autotrasplante, el primero que se realizó con su propia médula y que no funcionó, ni mucho menos el alogénico, el de una persona totalmente compatible con los antígenos de su sangre. «Al no serlo mi hermana, ya no dependía ni de los médicos del CHUAC ni de un tratamiento, sino de una persona que, sin conocerme, estuviera dispuesta a darme una parte de sí para salvarme». 

Esto fue en el 2010, en Galicia acaban de empezar a practicarse dos años antes los primeros trasplantes con donantes no emparentados. «En cinco años todo ha avanzado mucho. Cuando me diagnosticaron el cáncer linfático no había ni información en los puntos de extracción de sangre», recuerda. Cuando ella enfermó solo un 4% de los trasplantes eran de donantes españoles.  Ahora son el 12%. El suyo fue alemán. «A veces pienso si me gustaría conocerlo, pero creo que nunca tendría palabras suficientes para agradecerle lo que hizo», continúa Cristina, que ha fundado una asociación de trasplantados en Galicia, Asotrame. «Es una obligación para mí, soy uno de los ejemplos de que uno puede curarse», añade. Pero eso no habría ocurrido nunca, insiste, sin su donante. «Muchos se harán donantes porque algo les tocará la vena sensible, sea por lo que sea, lo que necesitamos es gente concienciada y comprometida», sostiene. 

DONAR POR PURO ALTruiSMO

Una vez apuntado en el Registro de Donantes de Médula Ósea, el Redmo, las posibilidades de que te llamen son muy bajas. Pero a Guzmán Reinoso, un trabajador autónomo de Soutomaior, le sucedió. «La gente sigue pensado que la van a pinchar en la espina dorsal y solo se acuerda cuando les toca a ellos o a un familiar», lamenta.  «Solo espero que le haya servido y que esté bien», afirma esperanzado. «Durante los cinco días previos tuve que tomar unas pastillas para preparar el flujo de las células de la médula, y después hacer la donación, algo parecido a donar sangre. ¿Qué me importaba a mí dar una poca?», se pregunta. A juzgar por el peso que le comentaron tenía el receptor (le llevaba una diferencia de unos cien kilogramos) Guzmán sospecha que él fue la persona 100% compatible que necesitaba un niño o niña muy pequeño de alguna parte de España. Lo que sí sabe, a ciencia cierta, es que  hoy, sin pensárselo,  lo volvería hacer. 

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