Al terminar la carrera nada de bebidas isotónicas. En la exigente prueba que organizan Xosé Antonio Touriñán y Marcos Pereiro, Mucha y Nucha, sirven churrasco al finalizar para reponer fuerzas. «Na inscripción (se cierra hoy la posibilidad de apuntarse) xa vai incluido o avituallamiento e a comida, aunque hay xente que só ven ó churrasco. A carreira e moi dura, pero divertida», comenta Marcos. Al margen de su vida pública y de la popularidad de las Cantareiras y otros personajes (hay muchos fans de Kevin de Era visto); ambos forman parte de la junta directiva de la asociación Castelo Deporte, radicada en esta pequeña parroquia de Culleredo, A Coruña, donde se crio Touriñán y que promueve la Travesía do Xalo. El próximo domingo alcanza su quinta edición convertida en un evento muy valorado entre los aficionados al atletismo de montaña. Hay dos disciplinas. «Unha andaina de 10 kilómetros e a carreira, de 21», explican Mucha y Nucha, dispuestos a echarse al monte. «Touri vai a camiñar e eu a correr. Entrena menos porque ten unha vida máis axetreada ca min, ainda que si se pon...». Pasarán por zonas de penedos como los de la imagen y al acabar todos disfrutarán de la fiesta. «Este ano como novidade dispoñemos dun servicio de ludoteca. Se os pais queren correr poden deixar ós rapaces», destacan Mucha e Nucha, felices en un monte que conocen muy bien y en el que esperan congregar a centenares de personas.
Talento jamonero en Compostela
La primera vez que ejercí de jurado en un concurso de corte de jamón había cuatro concursantes gallegos y uno extremeño. Recuerdo que lo patrocinaba Torre de Núñez y ganó el de Extremadura de calle. Llama la atención, y es una gran alegría, que en el concurso nacional que se celebró esta semana en Madrid un cortador gallego haya sido capaz de imponerse a los experimentados profesionales del sur de España. «La verdad es que de Salamanca para abajo hay mucho nivel pero... Nos pusimos a tope y ganamos», comenta el compostelano José Manuel Míguez Cid, de 37 años, que lleva con el cuchillo jamonero en la mano desde que era un chaval. «Empecé con 15 en La Bodeguilla de San Roque», recuerda. Ahora trabaja en otro local de su tío Javier, La Bodeguilla de Santa Marta, donde estos días hay más movimiento que de costumbre. «Es una pasada. Ayer (por el miércoles) estaba en un cata en el hotel Los Abetos y tuve que plantar por la cantidad de gente que llamaba diciendo que quería que le cortase jamón», destaca. No es la primera vez que gana un premio gracias a sus finas lonchas, pero nunca uno tan destacado. «Un buen día empecé a investigar, a perfeccionar, a cambiar la técnica, hasta que das con la buena, y a probar en campeonatos», recuerda José Manuel, que siempre tiene un jamón o una paletilla en su casa. «Mi hija mayor, de 13 años, empieza a cortar», apunta. No se piensen que es sencillo decidir quién corta mejor e influyen muchos más factores de los que se imaginan. El grosor y el ancho de cada loncha, la forma de posicionar el cuerpo ante la pieza, la manera de prepararlo, e incluso la precisión a la hora de servir 100 gramos. Normalmente se pesa el plato y después se descuenta. Créanme que hay gente que clava los 100 gramos. El cortador fue la estrella gallega en un Salón de Gourmets de Madrid donde hubo gran presencia de empresas de nuestra comunidad. Mucha y Nucha podían contratar a José Manuel para servir jamón al acabar la travesía por el monte Xalo.