Liberan a ocho mujeres obligadas a mantener relaciones sexuales con menores de 16 años en Madrid

La Voz REDACCIÓN

ESPAÑA

Imagen de archivo de un coche de la Policía Nacional.
Imagen de archivo de un coche de la Policía Nacional. CESAR QUIAN

La Policía Nacional ha detenido a un matrimonio que desde hace 11 años las forzaba a  prostituirse en un chalé de Ciudad Lineal

18 mar 2026 . Actualizado a las 18:15 h.

La Policía Nacional ha detenido a un matrimonio que desde hace once años regentaba un chalé en el centro de Madrid en el que se obligaba a una quincena de mujeres extranjeras a ejercer la prostitución de forma forzosa bajo un estricto sistema de normas y a las que incluso se exigía acostarse con menores de unos 16 años.

Las investigaciones de esta Operación Socavón comenzaron a finales del año pasado después de que dos mujeres reconocieran que estaban siendo víctimas de esta organización criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres en situación de vulnerabilidad, según ha informado la Policía Nacional.

El chalé, situado en una zona residencial y discreta de Ciudad Lineal, contaba con dos habitaciones en un sótano en el que había apenas cuatro camas en literas para las 15 mujeres. Además del matrimonio, que tenía alquilado el inmueble pero no residía allí, también han sido detenidos otras cuatro personas.

 La vivienda tenía actividad las 24 horas del día durante la última década, y de hecho las investigaciones han logrado identificar en apenas cuatro días más de 600 movimientos. La actividad ilícita reportaba notorios beneficios de hasta 6.000 euros en apenas una mañana, o unos dos millones en un año.

Sistema de multas

Las mujeres estaban obligadas a ofrecer servicios sexuales las 24 horas del día. De hecho, el sótano del chalé contaba con una alarma sonora y luminosa que advertía a las mujeres de que abandonaran lo que estaban haciendo para subir a la primera planta y ofrecerse a los clientes, algunos de ellos incluso menores de edad.

Tanto en las escaleras que dan al sótano, como en esta propia estancia de la vivienda, había pequeños carteles con normas obligatorias para las mujeres, como la prohibición de sentarse sin ropa interior en el sofá.

Además, existía un sistema de normas de conducta y de oferta de servicios que, en caso de que las víctimas lo incumplieran, se les imponía multas de entre 20 y 30 euros. Las mujeres vendían droga que en algunos casos también consumían, lo que las convertía en drogodependientes y ahondaba en sus deudas.

Con un contrato falso

Los responsables de la organización utilizaba una página web en la que, además de publicar fotos de las mujeres y los servicios sexuales que ofrecían, facilitaban un contacto para concertar entrevistas personales. Las víctimas, por su parte, habían firmado un contrato sin conocimiento de las cláusulas.

La organización contactaba con las mujeres extranjeras, en ocasiones en su país de origen, y les ofrecía una vía de entrada al país. Sin embargo, esto ya dejaba a las víctimas en una situación de vulnerabilidad y con una deuda económica con los responsables de la organización.