Sus caras visibles han cambiado completamente desde su irrupción
10 mar 2026 . Actualizado a las 04:29 h.Tanto Vox como Podemos tienen en su archivo imágenes icónicas en el palacio de Vistalegre de Madrid. La de los morados se remonta a octubre del 2014. Los cinco ponentes de su primera asamblea lucen sonrientes. Solo Pablo Iglesias repitió en la imagen de Vistalegre II tres años después. El gran líder de Podemos, que llegó a ser vicepresidente segundo, abandonó la política activa en el 2021.
Un año antes de la renuncia de Iglesias, y a pocos días del confinamiento domiciliario por el covid, Vox usó el mismo recinto para dar un mitin multitudinario. Las cabezas visibles de su comité ejecutivo nacional saludan a los 15.000 asistentes. En primera línea, están el presidente, Santiago Abascal, y el último defenestrado por Vox, el entonces secretario general, Javier Ortega Smith. Atrás, los dos hombres fuertes de la calle Bambú: Ignacio Garriga, que sustituyó a Ortega Smith, y el eurodiputado Jorge Buxadé.
Podemos volvió tres años después a Vistalegre con dos grupos pugnando por el consejo ciudadano. El sector pablista se impuso al errejonista. Una elección que marcó el rumbo de la formación y reconfiguró el espacio a la izquierda del PSOE. Irene Montero reemplazó a Errejón en la portavocía del Congreso. Lanzado en esa campaña electoral en la Comunidad de Madrid, este anunció que se integraba en el movimiento Más Madrid. Podemos rechazó la decisión y presentó a su propio candidato.
En Vistalegre II ya no estaban ni Carolina Bescansa ni Luis Alegre. La política gallega, la mujer más influyente del primer consejo ciudadano de Podemos, quedó sin apoyos después de que saliera a la luz un documento para sacar del liderazgo a Iglesias. Errejón rechazó incluirla en su proyecto en Madrid. Su última opción pasaba por Galicia, pero perdió las primarias a la secretaría general de la formación. Se impuso por poco, con un 55 % de los votos, Antón Gómez-Reino.
Alegre se abstuvo de participar en Vistalegre II tras vivir la ebullición de los dos bandos durante su etapa al frente de Podemos Madrid. Lo hizo con una dura carta en El Diario, en la que mostraba su respeto a Iglesias, pero le lanzaba una advertencia: «Llama amigos a quienes no tienen más interés que el de mantener su posición excluyente».
Sin embargo, el primero en salir de la directiva fue Juan Carlos Monedero. Lo hizo por discrepancias internas, nada más nacer el proyecto. Era el 2015 y pasaba a ser una voz autorizada, pero sin cargo. «Necesitamos ese aguijón y a Juan Carlos volando y con mucha más libertad para hacer lo que hace mejor y poner el dedo en la llaga», destacó Iglesias. Monedero se apartó del foco mediático después de fuera acusado de acoso sexual por varias estudiantes de universidad. La Fiscalía archivó una de las denuncias, aunque consideró que sus actos sí que son «reprochables moralmente».
El líder del proyecto, Pablo Iglesias, dejó su cargo como secretario general en el 2021, después de ceder su puesto de ministro a Ione Belarra. Antes, se presentó como candidato a las elecciones a la Comunidad de Madrid. Podemos obtuvo siete escaños. Iglesias anunció su retirada de la política tras estos comicios. Doce años después de la irrupción de Podemos, solo cinco de los 62 miembros del Consejo Ciudadano siguen en él.
El caso de Vox
La caída en desgracia de los fundadores y líderes de Vox es mucho más reciente en el tiempo. Macarena Olona no está en el proyecto inicial, pero sí estuvo en el núcleo duro posterior. Fue portavoz en el Congreso y candidata a las elecciones andaluzas. Poco después, aludió «razones médicas» para anunciar que dejaba la política. Pero volvió al poco tiempo con un proyecto que no logró representación política. Entre tanto, dijo de su anterior partido que tenía nazis y personas machistas y homófobas entre sus filas. Además, les acusó de financiarse de forma ilegal a través de la fundación Disenso, que preside Abascal.
Un año después, y por razones personales, abandonó la política Iván Espinosa de los Monteros, el que fue sustituto de Olona en la portavocía de Vox en el Congreso. Con el tiempo, fue más crítico con su fundación. «Creía que conocía bien a Santiago Abascal pero es otra persona, Vox se ha encerrado en un grupo minúsculo», dijo esta misma semana en Cope, donde pidió la celebración de un congreso que establezca contrapesos en la formación.
Su esposa, la expresidenta de Vox Madrid Rocío Monasterio, se marchó un año después. Recientemente dijo que su salida fue un caso de machismo. El día que anunció su adiós, criticó al partido por su falta de democracia interna. Remarcó, de hecho, que su cargo autonómico era el último de esta índole que había sido renovado en un proceso de primarias.
Con el carné número seis de Vox, Javier Ortega Smith es el último de esta lista. Diputado nacional y concejal en Madrid, su decisión de mantenerse como portavoz en el consistorio, pese a que la directiva ordenó su cese, le ha supuesto una suspensión cautelar de militancia.
Este jueves, la cúpula nacional maniobró para provocar el cese del líder de Vox Murcia, el gallego José Ángel Antelo —afín a Ortega Smith, ya que fue él quien lo convenció para entrar en el proyecto—. El ya expresidente de la formación murciana mostró su sorpresa y coincidió en diagnosticar la falta de pluralidad en Vox: «Lealtad no es sumisión».