La fractura del bloque progresista provoca la primera crisis del CGPJ

mateo balín MADRID / COLPISA

ESPAÑA

El Consejo General del Poder Judicial, en una imagen de archivo
El Consejo General del Poder Judicial, en una imagen de archivo CGPJ | EFE

El vocal Fernández Seijo presenta su dimisión a la presidenta del órgano

25 oct 2025 . Actualizado a las 07:53 h.

Ruptura total entre los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) un año después de iniciar el nuevo mandato tras salir del largo bloqueo institucional. En un comunicado, nueve de los diez consejeros del bloque progresista señalaron a la presidenta del Consejo y del Tribunal Supremo, Isabel Perelló, por encabezar «la ruptura del mandato del consenso», después de que el pasado jueves el sector conservador lograse el apoyo del vocal progresista Carlos Hugo Preciado para el reparto de las comisiones claves del CGPJ, incluida la Permanente, que queda en manos conservadoras.

Los vocales progresistas denunciaron «la ruptura del consenso» y «la exclusión de su bloque», y lamentaron que Perelló ignorase al 45 % del pleno. Esta decisión tiene especial trascendencia institucional, al alterar el equilibrio interno que afectará al correcto desempeño de las funciones del Consejo.

«Durante el primer año del mandato, el Consejo había logrado un funcionamiento basado en cooperación, respeto y corresponsabilidad, con reglas pactadas que aseguraban representación equilibrada, distribución justa de responsabilidades y territorialidad. Ese modelo permitió un año de trabajo estable, más de 160 nombramientos judiciales y un clima de confianza interna inédito en etapas anteriores», explican los vocales progresistas en su comunicado. A su juicio, la presidenta exigió «subsanar» su propuesta para incluir a todos los miembros después de que los conservadores presentaran una lista cerrada que ya incorporaba a su bloque, sin consulta previa, concediendo «apenas 15 minutos» para rehacerla. Finalmente, se aprobó la lista presentada por Preciado, «idéntica a la del bloque conservador», con los votos de los diez conservadores, el propio Preciado y la presidenta. Para los progresistas, el resultado «es arbitrario y desequilibrado, otorgando a Preciado una representatividad equivalente a la de un grupo propio y rompiendo cualquier regla mínima de equilibrio».

Tras el desacuerdo, José María Fernández Seijo, vocal clave del sector progresista y negociador de los nombramientos judiciales, manifestó su intención de dimitir, trasladándosela a Perelló. La dimisión se enmarca dentro de la renovación de la Comisión Permanente, que hasta ahora contaba con tres vocales progresistas (Preciado, Esther Erice y Bernardo Fernández) y cuatro conservadores bajo la presidencia de Perelló.

Los bloques llevaban un mes negociando la renovación de las comisiones, donde el principal escollo era Preciado, considerado conservador por unos y progresista por otros, ya que actúa como independiente. Perelló buscaba mantenerlo en la Permanente como aliado al margen de los bloques. El acuerdo aprobado implica que en la Comisión Permanente seguirán Preciado y Fernández, junto a Argelia Queralt, reemplazando a Erice, y por los conservadores, Abascal, Martínez Mediavilla y Revuelta, mientras Jiménez es reemplazada por Carlos Orga.

Así, la sala de máquinas del Consejo pasa de tres progresistas, cuatro conservadores y la presidencia a Preciado, dos progresistas, cuatro conservadores y la presidenta.