El novio de Ayuso niega ante la jueza haber pagado sobornos al Grupo Quirón

Mateo Balín MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, sale del coche acompañado de su abogada para declarar en los juzgados
Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, sale del coche acompañado de su abogada para declarar en los juzgados Rodrigo Jimenez | EFE

González Amador, en esta pieza separada del doble delito fiscal, ha defendido que la compra de la empresa de belleza de la mujer del directivo sanitario estaba justificada por su «red de distribución»

10 abr 2025 . Actualizado a las 16:17 h.

Alberto González Amador negó este jueves de manera tajante haber pagado sobornos al Grupo Quirón para hacerse con un millonario negocio de venta de material sanitario En su declaración como imputado ante el Juzgado de Instrucción número 19 de Madrid, el novio de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso sostuvo que la compra de una aparente empresa ruinosa de belleza de la mujer de un directivo de Quirón por medio millón de euros no fue el pago encubierto de una mordida, ya que esa firma sí que era viable y los números de esa mercantil justificaban este importante desembolso.

La declaración de la pareja de la presidenta de Madrid se produjo en el marco de la pieza separada que la jueza Inmaculada Iglesias abrió el pasado marzo por dos nuevos delitos -corrupción en los negocios y administración desleal- que se unen a los ilícitos por los que ya estaba siendo investigado: dos delitos contra la Hacienda Pública y uno de falsedad documental.

Los nuevos cargos que González Amador se esmeró en negar durante las más de dos horas de interrogatorio de este jueves derivan de la adquisición por parte del imputado de Círculo Belleza S. L. Una firma dedicada a productos de droguería, perfumería y cosmética, que, según la Fiscalía, en realidad escondería el supuesto pago por parte del investigado de una mordida de medio millón de euros a Fernando Camino, presidente de Quirón Prevención, la mercantil que ostentaba la condición de principal cliente de González Amador.

La tesis de la Fiscalía y de las acusaciones (PSOE y Más Madrid), que la instructora ha considerado verosímil, es que la pareja de Ayuso abonó un precio desmesurado por esta empresa que era propiedad de la farmacéutica Gloria Carrasco, la esposa de Camino, como forma de encubrir el presunto soborno al directivo de Quirón después de que González Amador cobrase 2.021.900 euros en el 2020 en comisiones por intermediar en la venta de mascarillas para Mape, una empresa gallega de la que Camino había sido nombrado consejero unos meses antes.

Sin embargo, el novio de la presidente de la Comunidad de Madrid insistió en que la compra de Círculo Belleza estaba justificada por su «valor» en el mercado, más allá de su volumen de negocio, porque esta empresa disponía de una «red de distribución» que González Amador le interesaba para colocar sus otros productos.

«Importe elevado»

La operación bajo sospecha se cerró el 4 de diciembre del 2020. Maxwell Cremona, la empresa de González Amador que está en el centro de la causa primigenia por el doble fraude fiscal, compró Círculo Belleza por 499.836 euros. Desde el principio, esta compra llamó la atención a Hacienda, que por entonces solo investigaba a Maxwell por el doble fraude fiscal a través de las facturas falsas. La Agencia Tributaria, en la denuncia que dio origen a la posterior imputación por la evasión fiscal, ya dijo que era un «importe elevado» viendo el muy modesto capital de esa empresa de belleza, que no tenía ni inmuebles ni empleados y cuyos únicos activos materiales se componían de un ordenador portátil y tres aparatos de depilación y remodelación corporal.

Es más, tampoco su facturación justificaría el desembolso de medio millón de euros a ojos de ningún inversor cabal. En el 2019, en el ejercicio anterior a que González Amador comprara esa mercantil, Círculo Belleza no llegó a una facturación de 30.000 euros. En el 2020, apenas superó los 31.000. En el 2019 tuvo un beneficio de 2.500 euros, que al año siguiente rebasó por poco los 3.500. De hecho, solo pagó 1.200 por el Impuestos de Sociedades.