El PP pierde con la caída de Albiol el último bastión de poder que le queda en Cataluña

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, se dirige a ofrecer una rueda de prensa tras la presentación de una moción de censura contra él este viernes.
El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, se dirige a ofrecer una rueda de prensa tras la presentación de una moción de censura contra él este viernes. Kike Rincón | Europa Press

El socialista Guijarro será el séptimo alcalde de Badalona

24 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El socialista Rubén Guijarro será investido alcalde de Badalona el próximo 8 de noviembre, si prospera, como está cantado que ocurra, la moción de censura contra Xavier García Albiol. Desde el 2008, Guijarro será el séptimo alcalde de la localidad vecina de la capital catalana. Ese año, la entonces alcaldesa, Maite Arqué, puso fin a un mandato de una década, al abandonar la vara de mando para ser senadora en Madrid, enterró la estabilidad política y empezó un periodo convulso para la localidad, la cuarta de Cataluña en número de habitantes (223.000), en el que se vivirán dos mociones de censura y una dimisión accidentada.

Badalona ha tenido alcaldes de todos los colores en esta década: Maite Arqué (PSC), Jordi Serra (PSC), Xavier García Albiol (PP), Dolors Sabater (Guanyem-CUP), Alex Pastor (PSC), Aida Llaudaró (comunes) y Rubén Guijarro (PSC).

Albiol ha ganado tres elecciones (2011, 2015 y 2019) y ha gobernado en dos ocasiones: del 2011 al 2015 y del 2020 al 2021. Con la pérdida de esa alcaldía, el PP desaparece del mapa del poder en Cataluña. En estos momentos tiene dos alcaldías -Badalona y Pontons, un pequeño municipio barcelonés de 500 habitantes- sobre un total de 900 ayuntamientos. Badalona es la joya de la corona de un partido casi residual en Cataluña, con apenas tres diputados autonómicos (sobre 135), última fuerza en el Parlament y dos diputados en la Diputación de Barcelona (ninguno en las otras tres diputaciones).

Albiol, no obstante, ya ha sido confirmado por Génova para volver a presentarse. La ciudad está dividida entre albiolistas y antialbiolistas, de la misma manera que hay dos badalonas: la acomodada de la zona centro y del litoral, que vota al independentismo (un piso de tres habitaciones en el puerto olímpico ronda los 750.000 euros), y los barrios más densos y castigados por la crisis, donde el dirigente popular tiene su feudo y en los que hay tasas de población extranjera del 25 %. El aún alcalde confía en volver a ganar. Desde el 2011 no ha parado de crecer. Aquel año ganó con el 33 % de los votos y en el 2019 subió al 37 %. En sus feudos, barrios como Sant Joan de Llefià, Sant Mori de Llefià o La Salut supera el 51 % de los votos. Son los distritos del desarrollismo de los sesenta.

En cambio, esos mismos barrios dan la espalda al PP en las elecciones generales o autonómicas. En el 2017, se impuso Ciudadanos y en el 2021, el PSC. En Badalona gana Xavi -como le llaman sus partidarios- no gana el PP. Su labor de cara a las próximas elecciones será intentar convencer a los suyos de que el presidente del comité de alcaldes del PP no entra en la categoría de ‘todos los políticos son iguales’. Tendrá una dificultad añadida, después de aparecer en los papeles de Pandora como apoderado en el 2005 de una sociedad en el paraíso fiscal de Belice. Dice que es todo legal y que ese año no tenía responsabilidades de gobierno, pero ha obviado la cuestión ética.

«Limpiando Badalona»

Personalista y populista, se ha ganado a una importante parte del electorado badalonés con un discurso muy duro contra la inmigración.

No en vano, en sus feudos municipales, por ejemplo, Vox fue segunda fuerza en las últimas elecciones catalanas. El dirigente popular con la asesoría de Iván Redondo, hasta el 10 de julio mano derecha de Pedro Sánchez en la Moncloa, alcanzó la alcaldía en el 2011 con un lema de campaña contundente: «Mano dura contra los que no se adaptan y contra los delincuentes». Cuatro años más tarde, fue un paso más allá: «Limpiando Badalona». Se declara un «radical de derechas». Para sus opositores es un xenófobo de tomo y lomo.

Antes de su llegada a la alcaldía distribuyó propaganda electoral en la que se vinculaba a los rumanos con la delincuencia. «No queremos rumanos», decía el díptico. Fue juzgado y absuelto por un delito de odio.

En un polémico vídeo en el 2007 relacionó inmigración con inseguridad, denunció el aumento de los pisos patera y criticó la construcción de una mezquita.

Él niega las acusaciones de racismo. En el PP, tras el polémico «limpiemos Badalona», dijeron que se hizo una lectura errónea, pues el objetivo era apelar al orden, civismo y a la seguridad y no limpiar la ciudad de inmigrantes.

El edil fue presidente del PP catalán entre el 2017 y el 2018. Sustituyó en el cargo a Alicia Sánchez Camacho. También fue diputado en el Parlament y senador. Es concejal en Badalona desde 1991.