Pedro Sánchez afronta el primer congreso pacífico del PSOE en la última década

Paula de las Heras MADRID | COLPISA

ESPAÑA

ANA F. BARREDO | EFE

El presidente del Gobierno quiere que el cónclave del fin de semana sirva para exhibir la reconciliación interna y sacar músculo de cara al próximo ciclo electoral

12 oct 2021 . Actualizado a las 06:00 h.

Por primera vez en una década los socialistas se asoman a un proceso congresual tranquilo. El partido, fuertemente erosionado por su gestión durante la crisis que sacudió la economía mundial a partir de 2008, se partió en dos tras la salida del Gobierno de un achicharrado José Luis Rodríguez Zapatero en un cónclave que enfrentó a Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, en el 2012, y no volvió a conocer la paz interna hasta que Pedro Sánchez fulminó a Susana Díaz en el 2017, tras una batalla traumática para la formación.

La victoria del hoy presidente del Gobierno en unas primarias en las que se enfrentó a los rostros más reconocibles del socialismo, incluidos sus antiguos mentores, algunos de quienes fueron sus principales colaboradores e incluso amigos íntimos, desarmó por completo a sus críticos, que no volvieron a atreverse a alzar la voz. Tampoco los cambios llevados a cabo en las estructuras del partido, con un Comité Federal despojado de buena parte de sus poderes, dejaban excesivo espacio a la discrepancia.

Pero la calma que ahora se respira en el PSOE no responde ya a eso. O no solo.

Reconciliación

Después de tres años en el Gobierno y con la amenaza de un sorpaso de Unidas Podemos convertida en un mal sueño, el jefe del Ejecutivo lanzó un claro mensaje de reconciliación, casi de borrón y cuenta nueva, con la drástica crisis gubernamental del pasado julio, en la que se llevó por delante a dos de las figuras clave de su proyecto desde que se lanzó a la reconquista de la secretaría general tras la defenestración del «no es no», Carmen Calvo y José Luis Abalos. También a Iván Redondo, su jefe de gabinete y principal asesor político, un hombre externo al partido al que en el PSOE miraban como a un intruso con excesivo poder.