Hallan en el fondo del mar el cadáver de Olivia, la mayor de las niñas desaparecidas en Tenerife

La Voz REDACCIÓN / COLPISA

ESPAÑA

Su cuerpo estaba metido en una bolsa lastrada por el ancla del barco de su padre. El buque Ángeles Alvariño continúa a esta hora de la mañana el rastreo en busca de Anna y Tomás Gimeno

15 jun 2021 . Actualizado a las 12:56 h.

Tomás Gimeno cumplió su terrible amenaza. El 27 de abril, por la noche, le dijo a través de una llamada a Beatriz, su exmujer, que no volvería a ver más ni a él ni a sus dos hijas, Anna y Olivia, de uno y seis años. Ayer por la tarde, el robot submarino del barco oceanográfico Ángeles Alvariño, tras 45 días de búsqueda de estas tres personas por tierra, mar y aire, sacó del fondo del océano, en las aguas de Tenerife, el cadáver de Olivia, la mayor de las dos niñas desaparecidas hace un mes y medio y que, con una altísima probabilidad, ahora se sabe que al parecer fueron asesinadas ese mismo día por su padre.

El hallazgo se produjo al mediodía, a poco más de una milla de la costa tinerfeña y muy cerca del pequeño puerto de Güímar. Se trata justo de la zona en la que el 28 de abril, al día siguiente de las desapariciones, la Guardia Civil localizó el barco de recreo propiedad de Tomás Gimeno, con el que había salido a navegar la noche anterior, aparentemente sin sus hijas, pero con seis bultos a bordo, entre bolsas, maletas y otros enseres. El yate, de unos seis metros de eslora y con un potente motor fueraborda, se encontró vacío, a la deriva, sin manchas de fluidos humanos en su interior, y sin su ancla. Muy próxima, flotando, estaba la silla de retención de bebés que usaba Anna. Es también el sitio en el que el lunes pasado se halló y recuperó una bombona de buceo y una funda nórdica de Tomás Gimeno.

Tras once días de rastreo de los fondos marinos con su sonar de barrido lateral, los especialistas del buque detectaron un bulto sospecho en el fondo, a unos 1.000 metros de profundidad. Cuando el robot submarino logró extraerlo, se comprobó que era una bolsa de deportes lastrada por el peso del ancla de la barca de Gimeno, en cuyo interior estaba el cadáver de una niña de unos seis años. Durante la misma operación, según fuentes del caso, se consiguió sacar a la superficie una segunda bolsa de deportes, que estaba vacía, pero los técnicos observaron junto a ella la presencia de otro bulto en el fondo, que no pudieron identificar y que, de momento, tampoco han podido rescatar.

El buque Ángeles Alvariño continúa a esta hora de la mañana el rastreo en la zona donde, en el día de ayer, fue hallado el cuerpo sin vida de Olivia para tratar de encontrar a su hermana Anna, de tan sólo un año, y su padre, Tomás Gimeno.

El cuerpo localizado fue trasladado a tierra, al Instituto Anatómico Forense de La Laguna, donde, a falta de pruebas forenses y de ADN más concretas, que se realizarán en las próximas horas, se determinó que podría corresponder, «prácticamente con toda seguridad», a la desaparecida Olivia Gimeno. El hallazgo fue comunicado de inmediato a la madre de las niñas y al resto de su familia. Ayer mismo, Beatriz Zimmerman todavía estaba convencida de que Anna y Olivia seguían vivas.

La cronología de los hechos

El 27 de abril, el padre de las niñas, Tomás Gimeno, de 37 años, recogió a Anna, de un año, y a Olivia, de seis, en la casa de la madre de estas, Beatriz Zimmerman, a las 17 horas para pasar la tarde con ellas. A las 19.30, se desplazó a la residencia de sus padres y se despidió de su progenitor con un inusual abrazo («Nunca me abrazaba», aseguró el abuelo de las niñas). Fue la última vez que se vio a las pequeñas.

Después, regresó a su casa con las niñas, donde estuvo cerca de dos horas y, a las 21.30, las cámaras del puerto de Santa Cruz de Tenerife lo captaron ya solo, llevando dos petates militares y bultos desde su coche hasta su embarcación de recreo. A las 21.50 hizo su primer viaje a alta mar.

Poco antes, había conversado con su exmujer, ya que esta había ido a buscar a sus niñas sobre las 21 horas y no las había encontrado en casa. Gimeno le aseguró en primer lugar que estaba cenando con ellas, aunque luego le dijo que no las volvería a ver, ni tampoco a él.